Fuera
de la Iglesia Católica No Hay Ninguna Salvación En Absoluto
Por Hno. Peter Dimond,
O.S.B.
Lista de Secciónes
1. La Cátedra de San Pedro sobre Fuera de la Iglesia No Hay Ninguna Salvación
– página 8
2. Las Llaves de San Pedro y su Fe
Infalible – página 9
• La Cátedra de
San Pedro Dice la Verdad que Cristo Mismo Entregó – página 11
3. Cree Dogma como fue una vez declarado
– página 13
4. Otros Papas sobre Fuera de la Iglesia
No Hay Ninguna Salvación – página 15
5. El Sacramento de Bautismo es la unica
Entrada a la Iglesia – pagina 18
6. La Una Iglesia de los Fieles – página 19
7. Sujeción a la Iglesia/Pontífice
Romano – página 22
8. El Sacramento de Bautismo es
Necesario para la Salvación – página 24
9. Agua es Necesario para el Bautismo y Juan
3:5 es literal – p. 25
10. Infantes No Pueden Ser Salvos Sin
Bautismo – página 28
11. Los que Mueren en Pecado Original o
Pecado Mortal Descienden al Infierno – página
30
12. Hay Solamente Un Bautismo; No Tres – página 31
13. El Credo Atanasiano – página 33 – y No Hay Ninguna Salvación para miembros del Islam,
Judaísmo, o otras hereticas o cismáticas sectas no Católicas – página 36
• Específica Enseñanza Católica contra el
Judaísmo – página 37
• Específica Enseñanza Católica contra
el Islam – página 38
• Específica Enseñanza Católica contra
sectas Protestantes y cismáticas – página
39
• Sobre los
bautizados con validez como infantes por miembros de sectas no Católicas – página 41
14. Bautismo de Deseo y Bautismo de
Sangre – Tradiciónes Erróneas del Hombre – página 42
• Los Padres son
unánime desde el principio sobre Bautismo de Agua – página 43
• La teoría de
bautismo de sangre – una tradición del hombre – página 51
• Dos de las
primeras declaraciónes sobre bautismo de sangre – p. 54
• ¿Santos Sin Bautizar? – los
Hechos de los Mártires – página 57
• Los Cuarenta Mártires de Sebaste – página 58
• Santa
Emerentiana – página 61
• San Alban y su guardia
convertido – página 62
• Resumiendo
los Hechos sobre Bautismo de Sangre – página
63
• Bautismos
Milagrosos – página 64
• La Teoría de
Bautismo de Deseo – una tradición del hombre – página 69
• San Gregorio
Nazianzano – página 76
◦ San Gregorio
Nazianzano y el Breviario Romano – página
77
• San Juan Crisóstomo – página 78
• La Tradición
Litúrgica y la Tradición Apostólica de Entierro – página 79
• Papa San
Siricio – página 80
• Santo Tomás de Aquino – página 85
• El Concilio Dogmático de
Vienne (1311-1312) – página 88
• Santo Tomás
de Aquino rechazó "Ignorancia Invencible" – página 88
15. Papa San León el Grande Termina el
Debate – página 89
• Papa León el Grande declara infaliblemente
que el agua de bautismo es inseparable del espíritu de justificación
- Ses. 6, Cap.
4 del Concilio de Trento – página
96
• Aut utilizado para significar “y” en el contexto de Concilios – p. 98
• Un E-Mail
interesante sobre este pasaje de Trento – página
100
-
El Dogma, Papa Pío IX y Ignorancia Invencible – página 106
• ¿Qué hay del
Papa Pío IX? – página 108
• Singulari Quadem (una alocución
a los Cardenales) – página 108
• Quanto
Conficiamur Moerore – página 111
◦
San Pablo (p. 116), P. Francisco de Vitoria (p. 116), San Agustín y San
Prospero (p. 117) contra Ignorancia Invencible
• Otros Papas y
Santos contra Ignorancia Invencible – página
118
◦
Papa Benedicto XIV, Papa San Pío X, Papa Pablo III, Papa Gregorio el
Grande, P. De Smet, Papa Pelagio I, etc. contra Ignorancia Invencible
◦
San Justín Mártir, Hechos de los Apóstoles, las epístolas de San Pablo, San
Ireneo, San Clemente, Tertuliano, etc. sobre la diseminación inmediato del Evangelio
◦
Hechos 2:47: el Señor añadía diariamente a la Iglesia los
que habían de ser salvos (p. 126)
◦
Evidencia antigua en China y America del Norte y del Sur
• Salvación
para los "Ignorantes Invencibles" reducida a su principio absurdo – página 129
• Jesucristo
contra Ignorancia Invencible – página
130
- La Objeción
“Interpretación Privada” – página 132
17. Algunas Otras Objeciónes – página 135
• El Catecismo
del Concilio de Trento – página 136
• Papa Inocente II – página 145
• Papa Inocente
III – página 147
• San Alfonso
de Liguria – página 149
• El Argumento
de Silencio – página 159
• El Código de 1917 – página 160
• El Argumento
que para algunos es imposible recibir el Bautismo – página 164
• Los Errores de Miguel Du Bay – página 165
• Como puede
ser bautismo de deseo contrario a dogma cuando… – página 168
• Cornelio el
Centurión – página 170
• El Buén Ladrón
y los Santos Inocentes – página 171
• La Herejía
“No Se Puede Juzgar” – página 172
• La Herejía
“Objetivo-Subjetivo” – página 173
• La objeción
“Dentro pero no Miembro” del Msgr. Joseph Clifford Fenton – página 175
• Bayside,
Medjugorje, y Otras Apariciónes Falsas – página
178
• El Escapulario Café – página 179
18. El Alma de la Iglesia Herejía – página 180
19. Bautismo de Deseo contra la Enseñanza
Universal y Constante de Teólogos – página 183
• Tuas Libenter y el llamado consenso
común de teólogos – p. 184
• Los mismos
teólogos que ellos adelantan refutan su posición – página 189
• Teólogos son
unánime que sólo los bautizados de agua forman parte de la Iglesia – página 191
• Teólogos
definen unánime la Iglesia Católica como una unión de Sacramentos – página 194
• La Tradición
Universal sobre el Bautismo afirmada aun por catecismos hereticos – página 199
• El Catecismo
de Baltimore – página 199
• El Catecismo
atribuido al Papa San Pío X – página 201
20. Exultate Deo También Termina el
Debate – página 204
• La Gran
Comisión: Mateo 28 y Marco 16 – página
207
• I Corintios
12:13 – página 209
• Gálatas 3 - Fe es Bautismo
– página 210
• Tito 3:5 - Bautismo Nos Salva – página 212
• Hechos 2 y el
Primér Sermón Papal – página 214
• Hechos 16 –
El carcelero y toda su casa son bautizados inmediatamente – página 215
• I Pedro
3:20-21 - Bautismo de Agua y la Arca – página
215
22. Otras Consideraciónes Escriturales – página 217
• El Bautismo
de Dios – página 217
• Juan 3:5
contra Juan 6:54 – página 218
23. Toda Verdadera Justicia y las Causas
de Justificación – p. 219
• Toda
verdadera justicia se encuentra con los sacramentos – p. 219
• Las causas
instrumental y eficiente de Justificación – página
220
26. El Caso de Padre Feeney – página 234
27. Protocolo 122/49 (Suprema haec sacra) – página 238
28. Herejía Antes de Vaticano II – página 248
29. Mystici Corporis – página 253
30. Papa Pío XII, Padre Feeney y el Dogma
– página 257
32. Los Herejes Testifican – página 271
33. Una Nota a Los Que Creen en Bautismo
de Deseo – página 276
34. El Resultado Degenerado de Herejía
contra este Dogma – página 279
35. Ataques Recientes – página 284
• Los Errores
del presente Centro San Benedicto – página
284
• La Sociedad de San Pío X – página 290 (Contra las
Herejías – p. 291; Carta Abierta
a Católicos Confundidos – p. 293; Bombas de
Tiempo del Segundo Concilio Vaticano – p. 293; Obispo Fellay dice que Hindús pueden ser salvos – p. 294;
Bautismo de Deseo – p. 294; ¿Es Feeneyismo Católico? – p. 298)
• La Sociedad de San Pío V – página 307
•
La forma del Bautismo – página 319
•
La Profesión de Fe para conversos a la Fe Católica – página 320
•
El Credo de los Apóstoles – página 322
El dogma Fuera de la Iglesia Católica No
Hay Ninguna Salvación y la necesidad del Sacramento de Bautismo pueden ser
explicados en una página (mira sección 1 y sección 8). Esto es por que esta verdad es exactamente la
misma definida por nuestro primero Papa:
"...el nombre de Nuestro Señor Jesucristo... Y en ningún
otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres,
en que podamos ser salvos." (Hechos 4:10,12).
No hay ninguna salvación fuera de
Jesucristo, y la Iglesia Católica es su Cuerpo Místico. Y porque no hay entrada a la Iglesia Católica
de Cristo sin el Sacramento de Bautismo, esto signífica que sólo Católicos
bautizados que mueren en el estado de gracia (y ellos que se hagan Católicos
bautizados y mueran en el estado de gracia) pueden esperar ser salvos – punto.
“El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y
se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden." (Juan 15:6)
La unica razón porque este documento que
estás mirando es aproximadamente 300 páginas, y examina una variedad de
cuestiónes en detalle minucioso, es simplemente por causa de los ataques
casi incessantes contra – y negación casi universal de – estas verdades de otro
modo facilmente expresadas, en nuestro día.
El lector observará que me he desviado
para contestar cada una objeción importante planteada contra el verdadero
significado de Fuera de la Iglesia No Hay Salvación y la necesidad del
Sacramento de Bautismo, mientras que las personas que escriben libros y
artículos contra estas verdades casi nunca se apliquen a ningún argumento de la
enseñanza de la Iglesia que adelantamos, simplemente porque no pueden refutar
los hechos.
Algunos de los liberales que lean este
documento también pusieren la objeción que es “amargo” o “incaritativo.” Pero esto no es verdad. El “fundamento de caridad es fe pura y
inmanchada” (Papa Pío XI, Mortalium Animos, #9). Las declaraciónes en este documento
relacionadas a Fuera de la Iglesia No Hay Salvación son hechas de un deseo de
ser fiel a Jesucristo y Su verdad. Un
Católico dice la verdad sobre esta cuestión a su vecino sin compromiso simplemente
porque ama a su vecino.
Papa Pío XI, Mortalium Animos (#9), 6 Enero 1928: “Nadie,
ciertamente, ignora que San Juan mismo, el Apóstol de la caridad, el
cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de
Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto
‘Amaos los unos a otros,’ prohibió absolutamente todo trato y comunicación
con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo:
‘Si alguno venga a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa ni
le digais: vaya con Dios.’ (II Juan 10).”
Un Católico que rehusa denunciar herejía y
herejes (cuando es necesario) no se porta caritativo, sino incaritativo.
Papa León XIII, Sapientiae Christianae (#14), 10 Enero
1890: “Santo Tomás mantiene: ‘Cada uno es obligado a mostrar su fe, o para
instruir y confirmar a los demás fieles, o para reprimir los ataques de los
infieles.’ Ceder el puesto al
enemigo, o callar cuando de todas partes se levanta incesante clamoreo para
oprimir a la verdad, propio es, o de hombre cobarde, o de quien duda la verdad
de lo que profesa creer.”
El lector también notará que toda sección
numerada en este documento se propone ser, en general, completa en si mismo;
eso es decir, se puede leer una sección individual de este documento y encontrar
las citaciónes pertinentes de la enseñanza de la Iglesia sin tener que buscarlas
en otra parte del documento.
Animo vigorosamente al lector que lea el
entero documento, porque todos los temas tratados en este documento son
importantes, pero, en mi opinión, las secciónes más importantes de este
documento que el lector ciertamente no quiera omitir son: 1, 2, 3, 4, 6, 7, 8,
13, 14, 15, 16, 18, 21, 24, 25, 26, 27, 31, 32, 33, y 34.
El lector verá que las conclusiónes
formadas en este documento son formadas en base de la enseñanza infalible de la
Cátedra de San Pedro. Los que rechazan
estos hechos, por siguiente, no simplemente están rechazando mis opiniónes;
ellos rechazan la enseñanza de la Cátedra de San Pedro (la enseñanza dogmática
de la Iglesia Católica).
Papa Gregorio XVI, Mirari Vos (# 13), 15 Agosto 1832: “Con
la admonición del apóstol que ‘hay un Dios, una fe, un bautismo’ (Ef. 4:5) que
ellos teman que idean la noción que el seguro refugio de salvación es abierto a
personas de cualquier religión. Deben
considerar el testimonio de Cristo Mismo que ‘los que no están con Cristo están
contra Él,’ (Lucas 11:23) y que dispersan desgraciadamente que no recogen
con Él. Por lo tanto, ‘sin duda,
perecerán eternamente, a menos que mantenieren la fe Católica entera e
inviolada’ (Credo Atanasiano).”
- Hno.
Peter Dimond, O.S.B. (3 Mayo 2004),
2do edición (14 Sept.
2006)
1. La Cátedra de San Pedro sobre Fuera de la
Iglesia Católica No Hay Ninguna Salvación
Las siguientes declaraciónes sobre Fuera de
la Iglesia Católica No Hay Ninguna Salvación son de la más alta autoridad docente
de la Iglesia Católica. Son decretos
Papales ex cathedra (decretos de la Cátedra de San Pedro). Por siguiente, constituyen la enseñanza
provedida a la Iglesia Católica de Jesucristo y los Apóstoles. Tales enseñanzas son inalterables y son
clasificadas como parte del Magisterio solemne (la extraordinaria autoridad docente
de la Iglesia Católica).
Papa Inocente III, Cuarto
Concilio de Letrán, Constitución 1, 1215, ex cathedra: “Hay de verdad
una Iglesia universal de los fieles, fuera de que absolutamente nadie es salvo,
en que Jesucristo es ambos sacerdote y sacrificio.”[1]
Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 Nov. 1302, ex
cathedra:
“Con Fe nos animando estamos obligados a creer y mantener la una,
santa, Católica Iglesia y esa, apostólica, y firmemente creemos y simplemente
confesamos esta Iglesia fuera de que no hay ninguna salvación ni remisión de
pecado... Además, declaramos, decimos, definimos, y proclamamos a toda
criatura humana que ellos de necesidad absoluta para la salvación son
enteramente sujetos al Pontífice Romano.”[2]
Papa Clemente V, Concilio de Vienne,
Decreto # 30, 1311-1312, ex cathedra:
“Puesto que hay por ambos regulares y seglares, por superiores y
súbditos, por exentos y no exentos, una Iglesia universal, fuera de que
no hay ninguna salvación, por todos quienes hay un Señor, una fe, y
un bautismo...”[3]
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Ses. 8, 22 Nov.
1439, ex cathedra:
“Todo él que desee salvarse debe, ante todo, guardar la fe
Católica; pues, a menos que una persona guarde esta fe entera e inviolada, sin
duda alguna se perderá para siempre.”[4]
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Cantate Domino,”
1441, ex cathedra:
“La Santa Romana Iglesia firmemente cree, profesa y predica que
todos que están fuera de la Iglesia Católica, no solo paganos sino también
Judíos o herejes y cismáticos, no pueden compartir la vida eterna y irán al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, a menos que estuvieren
juntados a la Iglesia antes del fin de la vida; y que la
unidad de este cuerpo eclesiástico vale tanto para que solo para los que
permanecen en ella los sacramentos de la Iglesia contribuyen a la salvación y
ayuno, limosnas, y otras obras de piedad y prácticas de la milicia Cristiana
produjen recompensas eternas; y que nadie puede ser salvo, no importa cuanto
ha dado en limosnas y aun si haya derramado sangre en el nombre de Cristo, a
menos que haya perseverado en el seno y la unidad de la Iglesia Católica.”[5]
Papa León X, Quinto Concilio de
Letrán, Sesión 11, 19 Dec. 1516, ex cathedra:
“Así que regulares y seglares, prelados y súbditos, exentos y no
exentos, pertenecen a la una Iglesia universal, fuera de que absolutamente
nadie es salvo, y todos ellos tienen un Señor y una fe.”[6]
Papa Pío IV, Concilio de Trento, Iniunctum nobis, 13 Nov.
1565, ex cathedra:
“Esta verdadera fe Católica, fuera de que nadie puede ser salvo...
Ahora profeso y verdaderamente mantengo...”[7]
Papa Benedicto XIV, Nuper ad nos, 16 Marzo 1743, Profesión
de Fe:
“Esta fe de la Iglesia Católica, sin la cual nadie puede ser salvo, y que de
motu propio ahora profeso y sinceramente mantengo...”[8]
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, Sesión 2, Profesión de
Fe, 1870, ex cathedra:
“Esta verdadera fe Católica, fuera de que nadie puede ser salvo, que ahora
voluntariamente profeso y verdaderamente mantengo...”[9]
2. Las Llaves de San Pedro y su Fe Infalible
Es un hecho de la Historia, la Escritura y
la Tradición que Nuestro Señor Jesucristo fundó su Iglesia Universal (la
Iglesia Católica) sobre San Pedro.
Mateo 16:18-19 - “Y también te digo, que tú eres Pedro, y sobre
esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán
contra ella. Y a ti daré las llaves del
reino del cielo; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los
cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”
Nuestro Señor constituó San Pedro el
primér Papa, le encargó a él Su entero rebaño, y le dió la suprema autoridad en
la Iglesia Universal de Cristo.
Juan 21:15-17 - “Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de
Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele;
Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele:
Apacienta mis corderos.
Vuélvele a decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te
amo. Dícele: Apacienta mis
corderos. Dícele la tercera vez:
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera
vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te
amo. Dícele Jesús: Apacienta mis
ovejas.”
Y con la suprema autoridad que Nuestro
Señor Jesucristo confirió sobre San Pedro (y sus sucesores, los Papas) viene lo
que se llama Infalibilidad Papal.
Infalibilidad Papal es inseparable de Supremacía Papal – no sirviera de
nada a Cristo constituir a San Pedro cabeza de Su Iglesia (como claramente
hizo) si San Pedro o sus sucesores, los Papas, podrían errar en el ejercicio
de esa autoridad para enseñar sobre un punto de Fe. La suprema autoridad tiene que ser infalible
sobre materias vinculantes de Fe y moralidad; de lo contrario no sea ninguna
verdadera autoridad de Cristo en absoluto.
Infalibilidad Papal no signífica que un
Papa no puede errar en absoluto, y no signífica que un Papa no puede perder su
alma y ser condenado en el Infierno por pecado grave. Signífica que los sucesores de San Pedro (los
Papas de la Iglesia Católica Romana) no pueden errar cuando enseñan con su
autoridad sobre un punto de Fe o moralidad que toda la Iglesia de Cristo tiene
que aceptar. Encontramos la promesa
de la fe infalible para San Pedro y sus sucesores en esta referencia de Cristo
en Lucas 22.
Lucas 22:31-32 - “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí
Satanás os ha pedido para zarandaros como trigo; Mas he rogado para tí, que
tu fe no falte: y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.”
Satanás quería zarandar a todos los
apóstoles (plural) como trigo, pero Jesús rogó por Simón Pedro (singular) que
su fe no falte. Jesús está
diciendo que San Pedro y sus sucesores (los papas de la Iglesia Católica)
tienen una fe infalible cuando enseñan con autoridad un punto de fe or
moralidad que toda la Iglesia de Cristo debe aceptar.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, ex cathedra:
“ASÍ QUE ESTE DON DE VERDAD Y UNA FE INFALIBLE FUE
DIVINAMENTE CONFERIDO SOBRE PEDRO Y SUS SUCESORES EN ESTA CÁTEDRA...”[10]
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, ex cathedra:
“... la Sede de San Pedro siempre permanece libre de todo
error, según la divina promesa de nuestro Señor el Salvador hizo al
jefe de Sus discipulos: ‘He rogado para tí [Pedro], que tu fe no falte...’”[11]
Y esta verdad ha sido mantenida desde los tiempos más antiguos en
la Iglesia Católica.
Papa San Gelasio I, epístola 42, o Decreto de recipiendis et
non recipiendis libris, 495: “Por consiguiente, la sede de Pedro el
Apóstol de la Iglesia de Roma es primera, no teniendo ni mancha ni
arruga, ni cosa semejante (Ef. 5:27).”[12]
La palabra “infalible” en realidad
signífica “no puede fallar” o “indefectible.”
Por siguiente, la misma palabra Infalibilidad Papal viene
directamente de la promesa de Cristo a San Pedro (y sus sucesores) en Lucas 22,
que Pedro tiene una fe infalible. Aunque
esta verdad era creida desde el comienzo de la Iglesia, fue específicamente
definida como un dogma en el Primero Concilio Vaticano en 1870.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, 1870, Sesión 4, Cap. 4:
“...el Pontífice Romano, cuando habla ex cathedra [de la
Cátedra de Pedro], eso es, cuando haciendo el deber del pastor y maestro de
todos Cristianos según su suprema autoridad apostólica explica una doctrina de
fe o moralidad para ser mantenido por la Iglesia universal... opera con esa
infalibilidad con que el divino Redentor deseó que Su Iglesia sea instruido
al definir doctrina de fe y moralidad; y así tales definiciónes del
Pontífice Romano de si mismo, pero no del consenso de la Iglesia, son
irrevocables.”[13]
¿Pero como se puede saber cuando un Papa
ejerce su Fe infalible para enseñar infaliblemente de la Cátedra de San Pedro? La respuesta es que sabemos por las palabras
que usa el Papa o por la manera en que enseña.
Vaticano I definió dos requisitos que deben ser cumplidos: 1) cuando el
Papa realiza su obligación como Pastor y Maestro de todos Cristianos según
su suprema autoridad apostólica; 2) cuando explica una doctrina de fe o
moralidad para ser mantenido por toda la Iglesia de Cristo. Un Papa puede cumplir estos dos requisitos en
sola una linea, por anatematizar una opinión falsa (como en muchos Concilios dogmáticos)
o por decir “De nuestra autoridad apostólica declaramos...” o por decir
“Creemos, profesamos, y enseñamos” o por usar palabras de importancia y sentido
semejante, que indican que el Papa está enseñando a toda la Iglesia sobre Fe en
una manera definitiva y obligatoria.
Así que cuando un Papa enseña de la
Cátedra de Pedro en la manera estipulada arriba, no se puede errar. Si podría errar, entonces la Iglesia de
Cristo podría estar oficialmente guiado en error, y la promesa de Cristo a San
Pedro y Su Iglesia defectaría (que es imposible). Lo que es enseñado de la Cátedra de Pedro por
los Papas de la Iglesia Católica es la enseñanza de Jesucristo Mismo. Rechazar lo que es enseñado por los Papas de
la Cátedra de Pedro es simplemente desechar a Jesucristo Mismo.
Lucas 10:16 - “Él que a vosotros oye, a mí oye; y el que a
vosotros desecha, a mí desecha...”
Mateo 18:17 - “Y si no oyere a la iglesia,
tenle por pagano y publicano.”
Papa León XIII, Satis Cognitum, 1896:
“... Cristo instituyó un Magisterio vivo, auténtico y además
perpetuo... Si en cierto modo pudiera ser falso, se seguiría de ello, lo
cual es evidentemente absurdo, que Dios Mismo sería el autor del error de los
hombres.”[14]
LA CATEDRA
DE PEDRO DICE LA VERDAD QUE CRISTO MISMO ENTREGÓ
Las verdades de fe que han sido proclamadas
por los Papas hablando infaliblemente de la Cátedra de Pedro se llaman
dogmas. Los dogmas constituyen lo que se
llama el depósito de Fe. Y el depósito
de Fe terminó con la muerte del último apóstol.
Papa San Pío X, Lamentabile, Los Errores de los Modernistas
#21: “La Revelación, que constituye el objeto de fe Católica, no fue
completada con los apóstoles.”[15] - Condenado
Esto signífica que cuando un Papa define
un dogma de la Cátedra de Pedro él no hace verdad el dogma, sino
proclama lo que ya es verdad, que ya ha sido revelado por Cristo y entregado
a los Apóstoles. Los dogmas por
siguiente son incambiables, por supuesto.
Uno de estos dogmas en el depósito de Fe es que Fuera de la Iglesia
Católica No Hay Ninguna Salvación. Ya
que esto es la enseñanza de Jesucristo, nadie se permite disputar o cuestionar
este dogma; se debe simplemente aceptarlo.
No importa si no le gusta el dogma, no comprende el dogma, o no ve la
justicia del dogma. Si alguno no lo
acepta como verdad infalible, entonces simplemente no acepta a Jesucristo,
porque el dogma viene a nosotros de Jesucristo.
Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9), 29 Junio 1896:
“...¿puede ser lícito para alguien rechazar alguna de esas
verdades sin por ese mismo hecho precipitarse en la herejía? – ¿sin separarse
de la Iglesia? – ¿sin repudiar en conjunto toda la doctrina cristiana? Pues tal es la naturaleza de fe, que nada
puede ser más absurdo que aceptar algunas cosas y rechazar otras. La fe,
como la Iglesia profesa, es esa virtud sobrenatural por la que... creemos
que lo que nos ha sido revelado por El es verdadero; y lo creemos no a causa de
la verdad intrínseca de las cosas, vista con la luz natural de nuestra razón
[autór: eso es, no porque a nos parece correcto], sino a causa de la autoridad
de Dios Mismo, que nos revela esas verdades y que no puede engañarse ni
engañarnos... Al contrario, quien en un solo punto rehúsa su asentimiento a
las verdades divinamente reveladas, en realidad abdica de toda la fe, pues
rehúsa someterse a Dios en cuanto a que es la soberana verdad y el motivo
propio de la fe.”[16]
Los que rehusan creer en el dogma Fuera de
la Iglesia No Hay Ninguna Salvación hasta ellos entienden como es justo
están simplemente deteniendo su Fe en la Revelación de Cristo. Los que tienen la verdadera Fe en Cristo (y
Su Iglesia) aceptan Su enseñanza primero y entienden la verdad en ella
(i.e. porque es verdad) segundo.
Un Católico no detiene su creencia en la revelación de Cristo hasta
puede entenderla. Eso es la mentalidad
de un incrédulo hereje que tiene orgullo insufrible. San Anselmo resume la verdadera perspectiva
Católica sobre este punto.
San Anselmo, Doctór de la Iglesia, Proslogion, Cap. 1: “Porque
yo no busco entender para que puedo creer, mas creo para entender. Porque esto también creo, que sino
creyera, no entendería.”[17]
Romanos 11:33-35 - “O profundidad de las riquezas de la
sabiduría y de la ciencia de Dios! Cuán
incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿o
quién fue su consejero? ¿O quién le dió
a él primero, para que le sea recompensado?”
Isaías 55:8-9 - “Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la
tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos.”
3. Cree Dogma como fue una
vez declarado
Hay solamente una manera de creer dogma:
como santa madre Iglesia una vez ha declarado.
Papa Pío IX, Primero Concilio Vaticano, Ses. 3, Cap. 2
sobre Revelación, 1870, ex cathedra: “Así que también, ése
entendimiento de sus sagrados dogmas debe ser retenido permanentemente, que
Santa Madre Iglesia una vez ha declarado; y nunca debe ser un retroceso
de ése significado bajo el especioso nombre de un entendimiento más profundo.”[18]
Esta
definición del Primero Concilio Vaticano es de maxima importancia para la
pureza dogmática, porque la manera principal en que el diablo intenta corromper
las doctrinas de Cristo es por provocar hombres a alejarse (moverse
lejos) de los dogmas de la Iglesia como una vez han sido declarados. No
hay ningún sentido de un dogma diferente de lo que las palabras mismas dicen
y declaran, así que el diablo intenta provocar a los hombres
“entender” y “interpretar” estas palabras en una diferente manera que santa
madre Iglesia las ha declarado.
Muchos de nosotros han tratado con
personas que intentaban encontrar una explicación convincente para el claro
sentido de las definiciónes sobre Fuera de la Iglesia No Hay Ninguna Salvación
por decir, “tienes que entenderlas.” Lo que en realidad quieren decir es que
tienes que entenderlas en una manera diferente de lo que las palabras mismas
dicen y declaran. Y esto es
exactamente lo que el Primero Concilio Vaticano condena. Condena su desvío del entendimiento de un
dogma que santa madre Iglesia una vez ha declarado a un sentido diferente, bajo
el especioso (falso) nombre de un “entendimiento más profundo.”
Además que los que arguyen que debemos
“entender” dogmas en una diferente manera que las palabras mismas dicen y
declaran, hay los que, cuando están presentados con las definiciónes dogmáticas
sobre Fuera de la Iglesia No Hay Ninguna Salvación, dicen, “eso es tu
interpretación.” Empequeñecen las
palabras de una fórmula dogmática a nada más que una interpretación
privada. Y esto también es herejía.
Papa San Pío X, Lamentabile, Los Errores de los
Modernistas, 3 Julio 1907, #22:
“Los dogmas que la Iglesia profesa como revelados no son verdades caídas
del cielo, sino un tipo de interpretación de hechos
de religión, que la mente humana por un esfuerzo laborioso preparó para si
mismo.”– Condenado[19]
Papa San Pío X, Lamentabile, Los
Errores de los Modernistas, 3 Julio 1907, #54:
“Los dogmas, los sacramentos, la jerarquía, en lo que
concierne ambos la idea y la realidad, son nada más que interpretaciónes y
la evolución de inteligencia Cristiana, que han aumentado y perfeccionado el
pequeño germen latente en el Evangelio.”– Condenado[20]
Dogmas de la fe, como Fuera de
la Iglesia No Hay Ninguna Salvación, son verdades caídas del cielo; no
son interpretaciones. Acusar a alguno
que se adhiere fielmente a estas verdades caídas del cielo de hacer
“interpretación privada” es decir herejía.
El mismo propósito de una
DEFINICIÓN dogmática es DEFINIR exactamente lo que la Iglesia quiere decir por
las mismas palabras de la fórmula. Si no
haga esto por estas mismas palabras en la fórmula o documento (como
dicen los Modernistas) entonces haya fallado en su primero propósito – definir –
y fuera inútil y sin valor.
Alguno que dice que debemos interpretar
o entender el sentido de una definición dogmática, en una manera que se contradice
con su redacción real, está negando el entero propósito de la Cátedra de Pedro,
Infalibilidad Papal y definiciónes dogmáticas.
Está aseverando que definiciónes dogmáticas son inútiles, sin valor, y
fatuas y que la Iglesia es inútil, sin valor, y fatua por hacer tal definición.
También, los que insisten en
que infalibles DEFINICIÓNES necesitan ser interpretados por
declaraciónes no infalibles (e.g., de teólogos, catecismos, etc.)
también están negando el entero propósito de la Cátedra de Pedro. Están subordinando la enseñanza dogmática de
la Cátedra de Pedro (verdades del cielo) a la reconsideración de
falibles documentos humanos, así invertiendo su autoridad, pervertiendo su
integridad, y negando su propósito.
Papa Gregorio XVI, Mirari Vos
(#7), 15 Agosto 1832: “... nada de las cosas designadas debe ser disminuida;
nada cambiada; nada añadida; mas deben ser preservadas según ambos expresión
y significado.”[21]
Por lo tanto, no hay interpretación
“estricta” y “suelta” de Fuera la Iglesia No Hay Ninguna Salvación, como a los
herejes liberales les gusta enfatizar; sólo hay lo que la Iglesia una vez ha
declarado.
4. Otros Papas sobre Fuera
la Iglesia No Hay Ninguna Salvación
Más que las ex cathedra (de la
Cátedra de Pedro) declaraciónes de los Papas, un Católico debe creer también lo
que es enseñado por la Iglesia Católica como divinamente revelado en su
Magisterio ordinario y universal (Magisterio = la autoridad docente de la
Iglesia).
Papa Pío IX, Primero Vaticano, Ses. III, Cap. 3, ex
cathedra: “Además, por fe divina y Católica, todas las cosas deben ser
creidas que están contenidas en la palabra escrita de Dios y en la tradición, y
las que están propuestas por la Iglesia, o en una declaración solemne o en su
poder enseñador ordinario y universal, por ser creidas como divinamente
reveladas.”[22]
La enseñanza del Magisterio Ordinario y
Universal consiste en las doctrinas que Papas, por su enseñanza común y
universal, proponen para ser creidas como divinamente reveladas. Por ejemplo, en su enseñanza común y
universal, aproximadamente 10 Papas han denunciado el concepto heretico de
libertad de conciencia y adoración como contrario de Revelación. Un Católico no puede rechazar esa
enseñanza. La enseñanza del Magisterio
Ordinario y Universal nunca puede contradecirse con la enseñanza de la Cátedra de
Pedro (las definiciónes dogmáticas), por supuesto, porque ambos son
infalibles. Así que efectivamente no es
necesario considerar el Magisterio Ordinario y Universal en relación a Fuera la
Iglesia No Hay Ninguna Salvación, porque este dogma ha sido definido de la
Cátedra de Pedro y nada del Magisterio Ordinario y Universal no puede
posiblemente contradecirse con la Cátedra de Pedro. Así precávese a los herejes que
intentan encontrar maneras de negar la enseñanza dogmática de la Iglesia sobre
Fuera la Iglesia No Hay Ninguna Salvación por llamar declaraciónes falibles
y no Magisteriosas que contradicen este dogma, parte del “Magisterio Ordinario
y Universal,” cuando no son. Esta es una
estratagema ingeniosa de los herejes.
Pero las siguientes referencias de muchos
Papas son reafirmaciónes del dogma Fuera la Iglesia No Hay Ninguna
Salvación. Estas enseñanzas de los Papas
son parte del Magisterio Ordinario y Universal – y así son infalibles – porque
reiteran la enseñanza de la Cátedra de San Pedro sobre el dogma Fuera la
Iglesia No Hay Ninguna Salvación.
Papa San Gregorio el Grande, citado en Summo Iugiter Studio,
590-604:
“La santa Iglesia universal enseña que no es posible adorar a Dios
verdaderamente excepto en ella y asevera que todos que están fuera de ella
no serán salvos.”[23]
Papa Inocente III, Eius exemplo,
18 Dic. 1208:
“Por el corazón creemos y por la boca
confesamos la una Iglesia, no de herejes, sino la Santa Romana,
Católica, y Apostólica Iglesia fuera de que creemos que nadie es salvo.”[24]
Papa Clemente VI, Super quibusdam,
20 Sept. 1351:
“En el segundo lugar, pedimos si
vosotros y los Armenianos obedientes a vos creeis que ningún hombre de los
caminantes fuera de la fe de esta Iglesia, y fuera de la obediencia al
Papa de Roma, puede al fin ser salvo.”[25]
Papa San Pío V, Bula
excomulgando a la heretica Reina Isabel de Inglaterra, 25 Feb. 1570: “La
soberana jurisdicción de la una santa
Católica y Apostólica Iglesia, fuera de que no hay ninguna salvación, ha
sido dado por Él [Jesucristo], al Cual todo poder en el Cielo y la Tierra es
dado, el Rey que reina en las alturas, solamente a una persona sobre la faz de
la Tierra, a Pedro, príncipe de los Apóstoles… Si alguno contraviniere esto
Nuestro decreto, le obligamos con el mismo vínculo de anatema.”[26]
Papa León XII, Ubi Primum (# 14),
5 Mayo 1824:
“Es imposible para el más verdadero Dios, quien es
Verdad misma, el mejor, el más sabio Proveedor, y el Premiador de buenos
hombres, aprobar todas sectas que profesan enseñanzas falsas que
frecuentemente son inconsistentes una a otra y contradictorias, y conferir
recompensas eternas sobre sus miembros... por fe divina mantenemos un
Señor, una fe, un bautismo... Esto es porque profesamos que no hay ninguna
salvación fuera de la Iglesia.”[27]
Papa León XII, Quod hoc ineunte (# 8), 24 Mayo 1824: “Nos
dirigimos a todos vosotros que todavía están separados de la verdadera Iglesia
y el camino a salvación. En este
jubilo universal, falta una cosa: que habiendo sido llamados por la inspiración
del Espíritu Celestial y habiendo rompido toda trampa decisiva, podais
acordarse sinceramente con la madre Iglesia, fuera de cuyas enseñanzas no
hay ninguna salvación.”[28]
Papa Gregorio XVI, Mirari Vos (#
13), 15 Agosto 1832: “Con la admonición del apóstol que ‘hay un Dios, una fe,
un bautismo’ (Ef. 4:5) que ellos teman que idean la noción que el seguro
refugio de salvación es abierto a personas de cualquier religión. Deben considerar el testimonio de Cristo
Mismo que ‘los que no están con Cristo están contra Él,’ (Lucas 11:23) y que
ellos dispersan desgraciadamente que no recogen con Él. Por lo tanto, ‘sin duda, perecerán
eternamente, a menos que mantenieren la fe Católica entera e inviolada’ (Credo
Atanasiano).”[29]
Papa Gregorio XVI, Summo Iugiter Studio (# 2), 27 Mayo
1832:
“Finalmente algunos de estas personas descaminadas intentan persuadir
a si mismos y a otros que hombres no son salvos solamente en la religión
Católica, sino que aun herejes pueden lograr la vida eterna.”[30]
Papa Pío IX, Ubi primum (# 10),
17 Junio 1847: “Puesto que ‘hay una Iglesia universal fuera de que nadie es
salvo en absoluto; contiene prelados regulares y seglares juntos con los bajo su
jurisdicción, todos quienes profesan un Señor, una fe y un bautismo.”[31]
Papa Pío IX, Nostis et Nobiscum
(# 10), 8 Dic. 1849: “En particular, asegúrense que los fieles estén
profundamente y totalmente convencidos de la verdad de la doctrina que la fe
Católica es necesaria para lograr la salvación. (Esta doctrina, recibida de Cristo y
enfatizada por los Padres y Concilios, está contenida también en las fórmulas
de la profesión de fe utilizadas por Católicos Latinos, Griegos y Orientales).”[32]
Papa Pío IX, Índice de Errores Modernos, 8 Dic. 1864 –
Proposición 16: “El hombre puede, en la observancia de cualquier religión, encontrar
la via de salvación eterna, y llegar a la salvación eterna.”[33] – Condenado
Papa León XIII, Tametsi futura prospicientibus (# 7), 1
Nov. 1900: “Cristo es la ‘Via’ del hombre; la Iglesia también es su ‘Via’... Por
lo tanto, todos que se propondrían encontrar la salvación aparte de la Iglesia,
están descarriados y se esfuerzan en vano.”[34]
Papa San Pío X, Iucunda sane (#
9), 12 Marzo 1904: “Pero al mismo tiempo no podemos menos que acordar a todos,
grandes y pequeños, como hizo Papa San Gregorio, de la necesidad absoluta de
recurrir a esta Iglesia para tener salvación eterna...”[35]
Papa San Pío X, Editae saepe (# 29), 26 Mayo 1910: “La
Iglesia sola posee junta con su magisterio el poder de gubernar y
santificar la sociedad humana. Por sus
ministros y sirvientes (cada uno en su propia posición y cargo), ella confiere
sobre la humanidad apropiados y necesarios medios de salvación.”[36]
Papa Pío XI, Mortalium Animos (#
11), 6 Enero 1928: “La Iglesia Católica está sola al conservar el verdadero
culto. Esta es la fuente de verdad, este
es el hogar de fe, este es el templo de Dios: si algún hombre no entre aquí,
o si algún hombre salga de ella, es un extraño a la esperanza de vida y
salvación.”[37]
5. El Sacramento de
Bautismo es la unica Entrada a la Iglesia
La Iglesia Católica siempre ha enseñado
que recibir el Sacramento de Bautismo es la unica via para entrar la Iglesia de
Cristo, fuera de que no hay ninguna salvación.
Papa Julio III, Concilio de Trento, Sobre los
Sacramentos de Bautismo y Penitencia, Ses. 14, Cap. 2, ex cathedra:
“Pero de hecho este sacramento [Penitencia] es visto diferir del bautismo en
muchos respectos. Porque, aparte del
hecho que la materia y forma, por cuales la esencia de un sacramento es
constituida, son totalmente distintas, ciertamente no hay duda que el ministro
de bautismo no necesita ser un juez, porque la Iglesia no ejerce juicio
sobre nadie que no la ha entrado antes por la puerta del bautismo. Porque ¿qué me va a mí en juzgar a los que
están fuera? (1 Cor. 5:12), dice el Apóstol. Es diferente para los del hogar de la fe,
quienes Cristo el Señor por el lavacro de bautismo una vez ha hecho
‘miembros de su propio cuerpo’ (1 Cor. 12:13).”[38]
Esta definición tiene significancia
particular porque prueba que sólo por bautismo de agua es alguno incorporado en
el Cuerpo de la Iglesia. La
significancia de esto se volverá más claro en las siguientes secciónes donde
está probado que asociación en el Cuerpo es necesaria para la salvación.
Papa Eugenio IV, El Concilio de Florencia, “Exultate Deo,”
22 Nov. 1439, ex cathedra: “Santo bautismo, que es la puerta
de la vida espiritual, mantiene el primér lugar entre todos los sacramentos; por
él somos hechos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y porque la muerte entró al universo por el
primér hombre, ‘sino renazcamos de agua y el Espíritu, no podemos,’ como la
Verdad dice, ‘entrar al reino del cielo’ [Juan 3:5]. La materia de este sacramento es agua real y
natural.”[39]
Papa Pío XII, Mystici Corporis (# 22), 29 Junio 1943: “En
realidad solo ellos deben ser numerados entre los miembros de la Iglesia que
han recibido el lavacro de regeneración [bautismo de agua] y profesan la
verdadera fe.”[40]
Papa Pío XII, Mystici Corporis (# 27), 29 Junio 1943: “Él
(Cristo) también determinó que por Bautismo (cf. Jn. 3:5) los que creyeren
serían incorporados en el Cuerpo de la Iglesia.”[41]
Papa Pío XII, Mediator Dei (# 43), 20 Nov. 1947: “En la misma manera, que en realidad el
bautismo es la marca distintiva de todos Cristianos, y sirve para
diferenciarles de los que no han sido limpiados en este chorro purificador y por
siguiente no son miembros de Cristo, el sacramento de santos
órdenes diferencia al sacerdote del resto de los fieles que no han recibido
esta consagración.”[42]
6. La Una Iglesia de los
Fieles
Papa Inocente III, Cuarto Concilio de Letrán, Constitución
1, 1215, ex cathedra: “HAY DE VERDAD
UNA IGLESIA UNIVERSAL DE LOS FIELES, fuera de que absolutamente nadie es salvo,
en que Jesucristo es ambos sacerdote y sacrificio.”[43]
La primera definición dogmática de la
Cátedra de Pedro sobre Fuera la Iglesia No Hay Ninguna Salvación (del Papa
Inocente III) enseñó que la Iglesia Católica es la una Iglesia “de los fieles,”
fuera de que absolutamente nadie es salvo. ¿Pero quienes son “los fieles”? ¿Es posible considerar como parte de “los
fieles” alguno que no ha recibido el bautismo?
Si consultemos la Tradición Católica, la respuesta es un resonante “no”.
Como muchos de vosotros sabeis, la Misa
Católica es dividida en dos partes: la Misa de los catecúmenos (los que están
preparando para recibir bautismo) y la Misa de los fieles (los bautizados).
En la Iglesia antigua, los catecúmenos sin
bautizar (i.e. los que no habían recibido el Sacramento de Bautismo)
tenían que salir después de la Misa de los catecúmenos, cuando los fieles
profesaban el Credo. Los sin bautizar
no eran permitidos quedarse para la Misa de los fieles, porque es sólo por
recibir el Sacramento de Bautismo que alguno se hace uno de los fieles. Esta es la enseñanza de Tradición.
Casimir Kucharek, La Liturgia Byzantina-Eslava de San Juan
Crisóstomo:
“En Canon 19 del Sínodo de Laodicea (A.D. 343-381), por ejemplo,
leemos: ‘Después de los sermones de los obispos, la oración para los
catecúmenos debe ser dicho solo primero; cuando los catecúmenos han salido,
la oración para los penitentes; y después de estas... deben ser ofrecidas las
tres oraciónes de los fieles...’”[44]
Aquí vemos el Sínodo de Laodicea del 4to
siglo afirmando la tradición que catecúmenos sin bautizar tenían que salir de
la Liturgia antes que empezaba la Misa de los Fieles. Y esta distinción entre la Misa de los
Catecúmenos y la Misa de los Fieles era matéria básica en los ritos antiguos de
la Iglesia Católica. Por lo tanto, P.
Casimir Kucharek, en su gran obra sobre la Liturgia Byzantina-Eslava de San
Juan Crisóstomo, dice que la Liturgia de los Catecúmenos es “presente en
todos Ritos...”[45] En otras palabras, todos los ritos
Católicos antiguos testimoniaban al hecho que ninguna persona sin bautizar
podría ser considerado como parte de los fieles ¡porque todos
dejaban salir a los catecúmenos sin bautizar antes que empezaba la Misa de los
Fieles!
Así P. Casimir Kucharek
además escribe,
“[San] Atanasio menciona que ellos (catecúmenos) no fueron
permitidos estar presente en los misterios, mientras Cirilo de Alexandría habla
de su partida antes de las partes más solemnes del servicio.”[46]
La Enciclopedia
Católica reconoce la misma enseñanza de Tradición.
La Enciclopedia Católica, “Fiel,” Vol. 5, p. 769: “San Agustín
(dice): ‘Pide a un hombre: ¿eres Cristiano? Si sea pagano o Judío, responderá: No soy
Cristiano. Pero si diga: Soy Cristiano,
pídele otra vez: ¿eres catecúmeno, o
uno de los fieles?’”[47]
En el tercero siglo, el padre de la
Iglesia antigua Tertuliano criticó el costumbre de ciertos herejes que
desatendían esta distinción crucial entre los sin bautizar y los fieles.
La Enciclopedia Católica, “Catecúmeno,” Vol. 3, p. 430:
“Tertuliano reprocha a los herejes de desatenderlo; entre ellos, dice él, ‘alguno
no sabe quien es el catecúmeno y quien el fiel, todos iguales vienen [a los misterios],
todos oyen los misos discursos, y dicen las mismas oraciónes.”[48]
Finalmente, citaré una oración de la
antigua Liturgia Byzantina-Eslava de San Juan Crisóstomo. La oración fue recitada en la despedida de
los catecúmenos antes que empezaba la Misa de los fieles.
Liturgia Byzantina-Eslava de San Juan Crisóstomo, Despedida de
los Catecúmenos: “Nosotros, los fieles, oremos para los
catecúmenos, que el Señor tenga misericordia en ellos... Señor y Dios,
Jesucristo, como la salvación de humanidad: mira abajo sobre tus sirvientes,
los catecúmenos, que inclinan sus cabezas ante te. En tiempo maduro házlos dignos de los
aguas de regeneración, el perdón de sus pecados, y el manto de
inmortalidad. Una ellos a su santa,
católica, y apostólica iglesia, y númeralos entre tu rebaño escogido.”[49]
Aquí vemos que la antigua liturgia
rito-oriental de San Juan Crisóstomo hace una distinción fuerte entre los sin
bautizar (los catecúmenos) y los fieles.
Confirma que porque los catecúmenos no están bautizados en los fieles,
no están perdonados de sus pecados ni unidos a la Iglesia Católica. Los sin bautizar no pertenecen a la una
Iglesia de los fieles. Esto es parte de
la antigua Fe Católica. Y por supuesto
este hecho no es probado ser parte de la antigua Fe Católica simplemente porque
un padre de la antigua Iglesia lo dijo – ya que una declaración de un padre de
la Iglesia antigua particular no prueba esto definitivamente; sino más bien es
probado porque los testimonios de los antedichos santos están en perfecta harmonia
con la clara enseñanza del culto litúrgico Católico, que divide la Misa de los
Catecúmenos de la Misa de los Fieles.
Es, por siguiente, la enseñanza y regla del culto Católico que ninguna
persona sin bautizar debe ser considerada parte de los fieles. Y esto es porque a todos que murieron sin
el Sacramento de Bautismo fue rechazado el entierro Cristiano en todas partes
de la Iglesia universal desde el principio.
Y porque esta era la regla universal de
culto en la Iglesia Católica, era la expresión de la Fe y Tradición universal
de la Iglesia Católica.
Papa Pío XI, Quas Primas (# 12), 11 Dic. 1925: “La perfecta
armonía de las liturgias Orientales con las nuestras en esta perpetua alabanza
a Cristo Rey muestra otra vez la verdad del axioma: Legem credendi lex
statuit supplicandi. La ley de fe
es indicada por la ley de nuestro culto.”[50]
Por siguiente, sería contrario a
Tradición aseverar que una persona que no ha recibida el Sacramento de Bautismo
pertenece a los fieles.
San Juan Crisóstomo (Hom. in Io. 25,
3), (4to Siglo):
“Porque el Catecúmeno es un extraño a los Fieles... Uno tiene
Cristo por su Rey; el otro pecado y el diablo; la comida de uno es Cristo; del
otro, esa carne que decae y perece... Así que nosotros no tenemos nada en
común, en que, diga me, tuviéremos comunión?... Pues, que prestemos diligencia
para que podemos hacernos ciudadanos de la ciudad arriba... porque si
viniere a pasar (¡que Dios prohibe!) que por la súbita llegada de la muerte
salgamos para allá no iniciados [sin bautizar], aunque tuviéremos diez mil
virtudes, nuestra porción fuere ninguna otra que el infierno, y el gusano
venenoso, y fuego inapagable, y vínculos indisolubles.”
San Ambrosio, (4to Siglo) Obispo y Doctor de la
Iglesia:
“Ya empezaré a instruir a vosotros sobre el sacramento que habéis
recibido; cuya natura no era apropriada hablar a vos antes; porque en el
Cristiano lo que viene primero es fe. Y
en Roma por esta razón los que han sido bautizados son llamados los fieles
(fideles).”[51]
Esta
enseñanza de Tradición es porque en el Rito Tradicional de Bautismo, es pedida
al catecúmeno sin bautizar que desea él de la santa Iglesia, y responde
“Fe.” El catecúmeno sin bautizar no
tiene “la Fe,” así la roga de la Iglesia en el “Sacramento de Fe” (Bautismo),
que solo le hace uno de “los fieles.”
Esto es porque el Sacramento de Bautismo ha sido conocido desde tiempos
apostólicos como “el Sacramento de Fe.”
Catecismo del Concilio de Trento, De Bautismo – Efectos de Bautismo:
“... Bautismo ... el Sacramento de
fe...”[52]
Catecismo del Concilio de Trento, De Bautismo – Efecto
Segundo: Carácter Sacramental: “... Bautismo... Por él somos calificados
para recibir los otros Sacramentos, y el Cristiano es distinguido de los que no
profesan la fe.” [53]
Papa Clemente VI, Super quibusdam, 20 Sept. 1351:
“... todos que en bautismo han recibido la misma fe Católica...” [54]
Papa Pablo III, Concilio de
Trento, Sesión 6, Cap. 7 sobre la Justificación, ex cathedra:
“... EL SACRAMENTO DE BAUTISMO, EL CUAL ES ‘EL SACRAMENTO DE
FE... ESTA FE, SEGÚN LA TRADICION APOSTÓLICA, CATECÚMENOS RUEGAN DE
LA IGLESIA ANTES DEL SACRAMENTO DE BAUTISMO, cuando piden por ‘fe que
presta vida eterna,’ (Rit. Rom., Ordo Baptismi).”[55]
Y con estos hechos en consideración (que
un catecúmeno “ruega” por la fe porque no es parte de los fieles), recuerda la
definición del Papa Inocente III en el Cuarto Concilio de Letrán: “Hay de verdad
una Iglesia universal de los fieles, fuera de que absolutamente
nadie es salvo...” El Latín original
dice: “Una vero est fidelium universalis ecclesia, extra quam nullus
omnino salvatur...” Las
palabras Latinas nullus omnino signífican “absolutamente nadie.” Absolutamente nadie fuera de la una Iglesia
de los fieles es salvo. Ya que la una
Iglesia de “los fieles” sólo incluye a los que han recibido el Sacramento de
Bautismo - como muestran tradición apostólica, tradición litúrgica, y el dogma
de la Iglesia - esto signífica que absolutamente nadie es salvo sin el
Sacramento de Bautismo.
7. Sujeción a la
Iglesia/Pontífice Romano
La segunda definición de la Cátedra de
Pedro sobre Fuera la Iglesia No Hay Ninguna Salvación vino del Papa Bonifacio
VIII en la bula Unam Sanctam.
Papa
Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 Nov. 1302, ex cathedra:
“Por Fe
animados estamos obligados a creer y mantener la una, santa, Católica Iglesia y
esa, apostólica, y firmemente creemos y simplemente confesamos esta Iglesia
fuera de que no hay ninguna salvación ni remisión de pecado... Además, declaramos,
decimos, definimos, y proclamamos a toda criatura humana que ellos de
necesidad absoluta para la salvación son enteramente sujetos al Pontífice
Romano.” [56]
Esto signífica infaliblemente
que toda criatura humana debe ser sujeta al Pontífice Romano para la
salvación. Obviamente, esto no signífica
que uno debe ser sujeto a un Antipapa para la salvación, que es lo que tenemos
hoy. Signífica que todos deben ser
sujetos al Papa verdadero, si y cuando tenemos uno.
¿Pero como son infantes
sujetos al Pontífice Romano? Esta es
buena pregunta. Nota que Papa Bonifacio
VIII no declaró que toda criatura humana debe conocer al Pontífice
Romano, sino que toda criatura humana debe ser sujeto al Pontífice
Romano. Infantes son hechos sujetos al
Pontífice Romano por su bautismo en la una Iglesia de Cristo, de que el
Pontífice Romano es el cabeza.
Papa León XIII, Nobilissima (#
3), 8 Feb. 1884:
“La Iglesia, custodia de la integridad
de la Fe - que, en virtud de su autoridad, comisionada de Dios su Fundador,
debe llamar a todas naciónes al conocimiento de la sabiduría Cristiana, y que
es por siguiente obligada a vigilar minuciosamente sobre la enseñanza y
educación de los niños puestos bajo su autoridad por bautismo...”[57]
Niños son puestos bajo la autoridad de la
Iglesia por el bautismo. Pues, por su
bautismo son hechos sujetos al Pontífice Romano, porque el Pontífice
Romano posee la suprema autoridad en la Iglesia (Primero Concilio Vaticano, de
fide). Esto prueba que bautismo
es de verdad el primér componente para determinar si alguno sea sujeto o no al
Pontífice Romano. Si alguno no haya sido
bautizado, entonces no puede ser subjeto al Pontífice Romano, porque la
Iglesia ejerce juicio (i.e., jurisdicción) sobre nadie que no ha entrado la
Iglesia por el Sacramento de Bautismo (de fide).
Papa Julio III, Concilio de Trento, Sobre los
Sacramentos de Bautismo y Penitencia, Ses. 14, Cap. 2, ex cathedra:
“... porque la Iglesia no ejerce juicio sobre nadie que no la ha entrado
antes por la puerta del bautismo. Porque
¿qué me va a mí en juzgar a los que están fuera? (1 Cor. 5:12), dice el
Apóstol. Es diferente para los del hogar
de la fe, quienes Cristo el Señor por el lavacro de bautismo una vez ha hecho
‘miembros de su propio cuerpo’ (1 Cor. 12:13).” [58]
No es posible, por siguiente, ser sujeto
al Pontífice Romano sin recibir el Sacramento de Bautismo, porque la Iglesia (y el Pontífice Romano) no puede ejercer juicio
(jurisdicción) sobre una persona sin bautizar (de fide, Trento). Y porque no es posible ser sujeto al
Pontífice Romano sin el Sacramento de Bautismo, no es posible salvarse sin el
Sacramento de Bautismo, porque toda criatura humana debe ser subjeto al
Pontífice Romano para la salvación (de fide, Bonifacio VIII).
8. El Sacramento de
Bautismo es Necesario para la Salvación
Para mostrar además que el Sacramento de
Bautismo es necesario para la salvación, voy a citar muchas otras declaraciónes
infalibles de la Cátedra de San Pedro.
Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Ses. 7, Can. 5 sobre
el Sacramento de Bautismo, ex cathedra: “Si alguno dijere que
bautismo [el Sacramento] es opcional, eso es, no necesario para la salvación
(cf. Jn. 3:5): sea anatema.”[59]
Esta infalible definición
dogmática de la Cátedra de San Pedro condena a alguno que dice que el
Sacramento de Bautismo no es necesario para la salvación. El Sacramento de Bautismo es necesario para
todos para la salvación, primero, porque, como el Concilio de Trento define,
toda la humanidad (excepto la Bendita Virgen Maria) eran concebidos en un
estado de pecado original a raíz del pecado de Adán, el primér hombre. El Sacramento de Bautismo también es
necesario para todos para la salvación porque es el medio por cual uno es
marcado como miembro de Jesucristo y incorporado en Su Cuerpo Místico. Y al definir la verdad que todos hombres eran
concebidos en el estado de Pecado Original, el Concilio de Trento
específicamente declaró que la Bendita Virgen Maria fue una excepción a su
decreto sobre Pecado Original.[60] Pero al definir la verdad que el Sacramento
de Bautismo es necesario para la salvación, el Concilio de Trento no hizo
ninguna excepción en absoluto.
Papa Eugenio IV, El Concilio de
Florencia, “Exultate Deo,” 22 Nov. 1439:
“Santo bautismo, el cual es la puerta de la vida espiritual,
mantiene el primér lugar entre todos los sacramentos; por él somos hechos
miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia.
Y porque la muerte entró al universo por el primér hombre, ‘sino
renazcamos de agua y el Espíritu, no podemos,’ como la Verdad dice, ‘entrar al
reino del cielo’ [Juan 3:5]. La
materia de este sacramento es agua real y natural.”[61]
Papa Inocente III, Cuarto Concilio de Letrán, Constitución
1, 1215, ex cathedra: “Pero el sacramento de bautismo es consagrado
en agua por la invocación de la individida Trinidad – a saber, Padre, Hijo, y
Espíritu Santo – y trae salvación a ambos niños y adultos cuando está hecho
correctamente por alguien en la forma establecida por la Iglesia.”[62]
Papa Benedicto XIV, Nuper ad nos, 16 Marzo 1743, Profesión
de Fe: “También (profeso) que bautismo es necesario para la salvación, y por
siguiente, si hay peligro inminente de muerte, debe ser conferido de repente y
sin retraso, y que es válido si sea conferido con la correcta materia y
forma y intención por alguien, y en algún tiempo.”[63]
Papa Pío XI, Quas Primas (# 15), 11 Dic. 1925: “De verdad
este reino es presentado en los Evangelios como tal, en que hombres se preparan
para entrar por hacer penitencia; además, no pueden entrarlo excepto por
fe y bautismo, que, aunque un rito externo, sin embargo
signífica y efectua una regeneración interior.”[64]
Vemos aquí que alguno no puede entrar al
reino del cielo sin fe y el rito externo de bautismo (i.e., el Sacramento de
Bautismo).
9. Agua es Necesario para
el Bautismo y Juan 3:5 es literal
“JESUS RESPONDIO: AMEN, AMEN TE DIGO, SINO UN HOMBRE RENACIERE DE
AGUA Y EL ESPÍRITU SANTO, ÉL NO PUEDE ENTRAR AL REINO DE DIOS.” (JUAN 3:5)
La Iglesia Católica es la custodia y
interpretadora de la Sagradas Escrituras.
Ella sola ha recibido el poder y la autoridad para determinar
infaliblemente el verdadero sentido de los textos sagrados.
Papa Pío IX, Primero Concilio Vaticano, Ses. 3, Cap. 2 de
Revelación, 1870:
“... Nosotros, renovando el mismo decreto, declaramos esto ser su
intención: que, en cuestiónes de fe y moralidad concerniendas a la instrucción
de Doctrina Cristiana, eso debe ser considerado el verdadero significado de
la Sagrada Escritura que Santa Madre Iglesia ha mantenido y mantiene, cuya
cargo es juzgar concerniendo al verdadero entendimiento y interpretación de las
Sagradas Escrituras; y, por ese razón, no se permite a nadie interpretar la
Sagrada Escritura misma al contrario de este sentido, o aun al contrario del
consentimiento unánime de los Padres.”[65]
Pero toda escritura no es entendida por la
Iglesia Catolica en el sentido literal.
Por ejemplo, en Mateo 5:29, Nuestro Señor Jesucristo nos dice que si
nuestro ojo nos scandalice debemos arrancarlo, porque es mejor que él perezca
que todo el cuerpo en el Infierno.
Mateo 5:29 - “Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de
caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus
miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”
Pero estas palabras de Nuestro Señor no
son entendidas literalmente. Sus
palabras están dichas figurativamente para describir una ocasión de pecado o
algo en la vida que puede escandalizarnos y estar un impedimento a nuestro
salvación. Debemos arrancarlo y
amputarlo, dice Nuestro Señor, porque es mejor estar sin eso que perecer
totalmente en los fuegos del Infierno.
Por otra parte, otros versículos de la
escritura son entendidos por la Iglesia en el senso literal. Por ejemplo:
Mateo 26:26-28 - “Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo,
y lo partió, y dió a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió,
diciendo: Bebed de él todos. Porque
esto es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos
para remisión de los pecados.”
Cuando Nuestro Señor Jesucristo dice en
Mateo 26:26: “Esto es Mi Cuerpo,” y en Mateo 26:28: “Esta es Mi Sangre,” Sus
palabras son entendidas por la Iglesia Católica exactamente como son escritas,
porque sabemos que Nuestro Señor Jesucristo de verdad estuvo referiendo a Su
Cuerpo y Sangre real, no un símbolo ni una figura.
Pues la pregunta es: ¿Como entiende la
Iglesia Católica las palabras de Jesucristo en Juan 3:5 – Amen, amen te
digo, sino un hombre renaciere de agua y el Espíritu Santo, él no puede entrar
al reino de Dios? ¿Entiende la
Iglesia Católica estas palabras como están escritas o en cualquier otra
manera? ¿Entiende la Iglesia Católica
estas palabras por significar que todo hombre debe ser renacido de agua y el
Espíritu Santo para ser salvo, como dice Nuestro Señor? La respuesta es clara: toda definición
dogmática, sin excepción, que la Iglesia Católica ha publicado tratando de las
palabras de Nuestro Señor en Juan 3:5 las entiende literalmente, exactamente
como están escritas.
Papa Eugenio IV, El Concilio de Florencia, “Exultate Deo,”
22 Nov. 1439, ex cathedra: “Santo bautismo, el cual es la puerta
de la vida espiritual, mantiene el primér lugar entre todos los sacramentos;
por él somos hechos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y porque la muerte entró al universo por
el primér hombre, ‘sino renazcamos de agua y el Espíritu, no podemos,’ como
la Verdad dice, ‘entrar al reino del cielo’ [Juan 3:5]. La materia de este sacramento es agua real y
natural.”[66]
Esto signífica que la declaración de
Nuestro Señor Jesucristo que ningún hombre puede ser salvo sin renacer de agua
y el Espíritu Santo es un dogma literal de la Fe Católica.
Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Can. 2 sobre el
Sacramento de Bautismo, Ses. 7, 1547, ex cathedra: “Si alguno dijere
que agua real y natural no es necesario para el bautismo, y por ésa razón
ésas palabras de Nuestro Señor Jesucristo: ‘Sino un hombre renaciere de agua y
el Espíritu Santo’ [Juan 3:5], estén distorsionadas a cualquier tipo de
metáfora: sea anatema.”[67]
Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Can. 5 sobre el
Sacramento de Bautismo, Ses. 7, 1547, ex cathedra: “Si alguno
dijere que bautismo [el Sacramento] es opcional, eso es, no necesario para la
salvación (cf. Jn. 3:5): sea anatema.” [68]
Papa Pablo III, El Concilio de Trento,
De Pecado Original, Sesión V, ex cathedra: “Por un hombre el pecado
entró al mundo, y por pecado la muerte... para que en ellos sea quitado lavando
por regeneración, lo que han contraido por generación, ‘Porque sino un
hombre renaciere de agua y el Espíritu, él no puede entrar al reino de Dios
[Juan 3:5].”[69]
Papa
San Zosimo, El Concilio de Cartago XVI, sobre Pecado Original y Gracia: “Porque
cuando el Señor dice: ‘Sino un hombre renaciere de agua y el Espíritu Santo, no
entrará al reino de Dios’ [Juan 3:5], que Católico dudará de que él será un
compañero del diablo que no ha merecido ser un coheredero de Cristo. Porque él que carece la parte derecha sin
duda correrá a la izquierda.”[70]
Papa
Gregorio IX, Cum, sicut ex, 8 Julio 1241, a Sigurdo de Nidaros:
“Porque
como hemos aprendido de tu informe, tal vez pasa por carestía de agua, que
infantes de tu tierra están bautizados en cerveza, respondemos a tí en el tenor
de los presente que, porque según la doctrina evangelica es necesario ‘ser
renacido de agua y el Espíritu Santo’ (Jn. 3:5) ellos no deben ser
considerados correctamente bautizados que son bautizados en cerveza.”[71]
10. Infantes No Pueden Ser
Salvos Sin Bautismo
La enseñanza de la Iglesia Católica ya
citada muestra que nadie puede ser salvo sin el Sacramento de Bautismo. Obviamente, por siguiente, esto signífica que
niños y infantes también no pueden irse al cielo sin Bautismo porque son
concebidos en un estado de Pecado Original, que no puede ser quitado sin el
Sacramento de Bautismo. Pero esta verdad
de la Iglesia Católica está negada por mucha gente hoy. Ellos miran la horrible tragedia de los
abortos – los millónes de niños masacrados – y concluyen que estos niños deberían
ser destinados al cielo. Pero tal
conclusión es heretica. La peor parte de
los abortos es el hecho que estos niños son prohibidos de entrar al cielo, no
que ellos no tienen la oportunidad de vivir en este mundo pagano. Satanás se deleita en los abortos porque sabe
que estas almas nunca pueden irse al cielo sin el Sacramento de Bautismo. Si niños abortados fuesen directamente al cielo
sin el Sacramento de Bautismo, como muchos creen hoy, entonces Satanás no sería
propagator de abortos.
La Iglesia enseña que niños abortados y
infantes que mueren sin bautismo descienden inmediatamente al Infierno, pero no
sufren los fuegos del Infierno. Van a un
lugar en el Infierno llamado el limbo de los infantes. La definición más específica de la Iglesia
probando que no hay ninguna posible manera para un infante ser salvo sin el
Sacramento de Bautismo es la siguiente del Papa Eugenio IV.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Sesión 11, 4 Feb.
1442, ex cathedra: “En lo que se refiere a niños, de verdad, por
causa de peligro de la muerte, que frecuentemente puede ocurrir, cuando
ningún apoyo puede ser llevado a ellos por otro remedio que por el sacramento
de bautismo, por el cual ellos están arrebatados de la dominación del
Diablo [pecado original] y adoptados entre los hijos de Dios, ella avisa
que santo bautismo no debe ser aplazado por cuarenta o ochenta días, ni
cualquier tiempo según la observancia de ciertas gentes...”[72]
Papa Eugenio IV aquí definió de la
Cátedra de Pedro que no hay ningún otro remedio para que
infantes sean arrebatados del dominio del diablo (i.e., pecado original)
distinto del Sacramento de Bautismo.
Esto signífica que alguno que enseña obstinadamente que infantes pueden
ser salvos sin recibir el Sacramento de Bautismo es un hereje, porque él está
enseñando que hay un otro remedio por pecado original en niños
distinto del Sacramento de Bautismo.
Papa Martín V, Concilio de Constanza, Sesión 15, 6 Julio
1415 – Condenando los artículos de Juan Wyclif – Proposición 6: “Los que
afirman que los hijos de los fieles que mueren sin bautismo sacramental no
serán salvos, son estúpidos e impertinentes por decir esto.”[73] - Condenada
Esta es una proposición fascinadora del
Concilio de Constanza. Desafortunadamente,
esta proposición no está encontrada en Denzinger, que sólo contiene algunos
decretos del Concilio, pero está encontrada en una colección completa del
Concilio de Constanza. El archihereje
Juan Wyclif proponía que ellos (como nosotros) son estúpidos por enseñar que
infantes que mueren sin bautismo de agua (i.e. sacramental)
absolutamente no pueden ser salvos. El
fue anatematizado por esta aseveración, entre muchas otras. Y aquí está lo que dijo El Concilio de
Constanza sobre las proposiciónes anatematizadas de Juan Wyclif, como #6
arriba.
Papa Martín V, Concilio de Constanza, Sesión 15, 6 Julio
1415: “Los libros y folletos de Juan Wyclif, de maldita memoria, fueron
examinados cuidadosamente por los doctores y maestros de la Universidad de
Oxford... Este santo sínodo, por siguiente, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo, repudia y condena, por este decreto perpetuo, los antedichos
artículos y cada uno en particular; y prohibe a cada y todos Católicos de ahora
en adelante, bajo pena de anatema, predicar, enseñar, o mantener los dichos
artículos o cualquier uno de ellos.”[74]
Entonces los que critican a
Católicos por afirmar el dogma que ningún infante puede ser salvo sin el
Sacramento de Bautismo en realidad están proponiendo la anatemizada herejía de
Juan Wyclif. Aquí están algunas otras
definiciónes dogmáticas sobre el tema.
Papa San Zosimo, El Concilio de Cartago, Canon sobre Pecado
y Gracia, 417 A.D. – “Ha sido decidido también que si alguno dijere que
por esta razón el Señor dijo: ‘En la casa de mi Padre hay muchas mansiónes’
[Juan 14:2]: para que sería entendido que en el reino del cielo será
cualquier lugar medio o cualquier lugar donde vivirán los benditos infantes que
salieron de esta vida sin bautismo, sin el cual no pueden entrar al reino del
cielo, que es vida eterna, sea anatema.” [75]
Papa Pablo III, El Concilio de Trento, De Pecado Original,
Sesión V, ex cathedra: “Si alguno dijere que bebés recién nacidos no deben
ser bautizados aun si han sido nacidos a padres bautizados; o dijere que son
verdaderamente bautizados por la remisión de pecados, pero no contraen ningún
rastro del pecado original de Adán que necesita ser limpiado por el lavacro
de renacimiento para que ellos obtengan la vida eterna, con la
consequencia necesaria que en su caso sea entendida una forma de bautismo por
la remisión de pecados que no es verdadera, sino falsa: sea anatema.” [76]
Esto
signífica que alguno que asevera que infantes no necesitan el “lavacro de
renacimiento” (bautismo de agua) para alcanzar la vida eterna está enseñando
herejía.
11. Los que Mueren en
Pecado Original o Pecado Mortal Descienden al Infierno
Como he probado arriba, no hay ninguna
posible manera para que los niños sean liberados de pecado original distinto
del Sacramento de Bautismo. Esto, por
supuesto, prueba que no hay ninguna manera para que los infantes sean salvos
distinto del Sacramento de Bautismo. Así
las siguientes definiciónes solamente afirman lo que ya ha sido establecido:
que ningún niño puede posiblemente entrar al reino del Cielo sin recibir
bautismo de agua, sino al contrario descenderá al Infierno.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Laetentur coeli,”
Ses. 6, 6 Julio 1439, ex cathedra: “Definimos también que... las
almas de los que salen de esta vida en real pecado mortal, o sólo en pecado
original, van directamente al infierno, pero para sufrir castigos de tipos diferentes.”[77]
Papa Pío VI, Auctorem fidei, 28 Agosto 1794:
“26. La doctrina que
rechaza como fábula Pelagiana, ése lugar de las regiónes abajas (que los fieles
generalmente designan con el nombre del limbo de los niños) en que las almas de
los saliendo con la sola culpa de pecado original están castigadas con el
castigo de los condenados, excluyendo el castigo de fuego, como si, por
este mismo hecho, que estos que quitan el castigo de fuego introducieran ése
lugar medio y estado libre de culpa y de castigo entre el reino de Dios y la
condenación eterna, como tal de que los Pelagianos hablan en vano” -
Condenada como falsa, impetuosa, perjudicial para escuelas Católicas.[78]
Aquí Papa Pío VI condena la idea de
algunos teólogos que infantes que mueren en pecado original sufren los fuegos
del infierno. Al mismo tiempo, confirma
que estos infantes si van a una parte de las regiónes abajas (i.e., el
Infierno) llamada el limbo de los infantes.
Ellos no van al Cielo, mas a un lugar en el Infierno donde no hay
fuego. Esto es perfectamente de acuerdo
con todas las otras definiciónes solemnes de la Iglesia, que enseñan que
infantes que mueren sin bautismo de agua descienden al Infierno, pero sufren un
castigo diferente de los que mueren en pecado mortal. Su castigo es eterna separación de Dios.
Papa Pío XI, Mit brennender Sorge (# 25), 14 Marzo 1937: “‘El
pecado original’ es la culpa hereditaria, propia, aunque no personal, de
cada uno de los hijos de Adán, que en él pecaron (Rom. v. 12). Es la perdida de la gracia, y
consiguientemente, de la vida eterna, junta con una propensión al mal, que
cada cual ha de sofocar y domar por medio de la gracia, de la penitencia, de la
lucha y del esfuerzo moral.”[79]
12. Hay Solamente Un
Bautismo, No Tres
Es definido dogma Católico que hay
solamente un bautismo. Esto es porque el
dogmático Credo Niceno, historicamente profesado cada Domingo en el Rito
Romano, dice: “Confieso un bautismo para la remisión de los pecados.” Y este dogma que hay un bautismo para la
remisión de pecados viene de Nuestro Señor y los apóstoles. Es afirmado por San Pablo en Efésios 4:5: “Un
Señor, una fe, un bautismo.” Puede
ser posible que hay más que un bautismo para la remisión de pecados cuando
Católicos han orado y creido por 2000 años que hay solamente uno? No.
Papa Pío XI, Quas Primas (# 12), 11 Dic. 1925: “La perfecta
armonía entre nuestro rito y las liturgias Orientales en esta perpetua alabanza
a Cristo Rey muestra otra vez la verdad del axioma: Legem credendi lex
statuit supplicandi. La ley de fe
es indicada por la ley de nuestra oración.” [80]
Por toda la historia muchos
Papas han reafirmado expresamente esta ley de fe: que hay solo un bautismo para
la remisión de pecados.
El Credo Niceno-Constantinopolitano,
381, ex cathedra: “Confesamos un bautismo para la remisión de los
pecados.” [81]
Papa San Celestino I, Concilio de Éfeso, 431: “Habiendo
leido estas santas frases y nos encontrando de acuerdo (porque ‘hay un Señor,
una fe, un bautismo’ [Ef. 4:5]), hemos dado gloria a Dios quien es el
salvador de todos...”[82]
Papa San León IX, Congratulamur Vehementer, 13 Abril 1053:
“Creo que la una verdadera Iglesia es santa, Católica y apostólica, en que
se da un bautismo y la verdadera remisión de todos pecados.”[83]
Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 Nov. 1302, ex
cathedra: “Una es mi paloma, mi perfecta una... que representa el uno
cuerpo místico cuyo cabeza es Cristo, de Cristo verdaderamente, como Dios. Y en esto, ‘un Señor, una fe, un bautismo’
(Ef. 4:5).”[84]
Papa Clemente V, Concilio de Vienne, Decreto # 30,
1311-1312, ex cathedra: “Puesto que hay por ambos regulares y
seglares, por superiores y súbditos, por exentos y no exentos, una
Iglesia universal, fuera de que no hay ninguna salvación, por todos
quienes hay un Señor, una fe, y un bautismo...”[85]
Papa Pío VI, Inscrutabile (# 8), 25 Dic. 1775: “...Vos
exhortamos y avisamos que seáis todos de una mente y en armonía mientras
luchais por el mismo objetivo, exactamente como la Iglesia tiene una fe,
un bautismo, y un espíritu.”[86]
Papa León XII, Ubi Primum (# 14), 5 Mayo 1824: “Por ella
estamos enseñados, y por fe divina mantenemos un Señor, una fe, un
bautismo, y que ningún otro nombre bajo los cielos es dado a hombres
excepto el nombre de Jesucristo en que debemos ser salvos. Esto es porque profesamos que no hay
ninguna salvación fuera de la Iglesia.”[87]
Papa Pío VIII, Traditi Humilitati
(# 4), 24 Mayo 1829: “Contra estos sofistas expertos la gente debe ser enseñada
que la profesión de la fe Católica es exclusivamente verdad, como el
apóstol proclama: un Señor, una fe, un bautismo (Ef. 4:5).” [88]
Papa Gregorio XVI, Mirari Vos (#
13), 15 Agosto 1832: “Con la admonición del
apóstol que ‘hay un Dios, una fe, un bautismo’ (Ef. 4:5) que
ellos teman que idean la noción que el seguro refugio de salvación es abierto a
personas de cualquier religión.”[89]
Papa León XIII, Graves de communi re (# 8), 18 Enero 1901:
“Por consiguiente la doctrina del
Apóstol, quien nos advierte que ‘Somos un cuerpo y espíritu llamado a la
una esperanza en nuestra vocación; un Señor, una fe y un bautismo...’”[90]
Decir que hay “tres bautismos,” como
muchos desafortunadamente hacen, es herético.
Hay solo un bautismo, que es celebrado en agua (de fide).
Papa Clemente V, Concilio de Vienne, 1311-1312, ex
cathedra: “Además, un bautismo que regenera a todos que
son bautizados en Cristo debe ser fielmente confesado por todos
asimismo que ‘un Dios y una fe’ [Ef. 4:5], el
cual celebrado en agua
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo creemos ser comúnmente
el perfecto remedio de salvación para adultos como para niños.”[91]
Aquí Papa Clemente V define como dogma que
UN BAUTISMO debe ser fielmente confesado por todos, que es celebrado en
agua. Esto signífica que todos
Católicos deben profesar un bautismo de agua, no tres bautismos: de agua,
sangre, y deseo. Confesar “tres
bautismos,” y no uno, es contradecir definido dogma Católico. ¿Ellos que creen que hay tres bautismos
(agua, sangre, y deseo) alguna vez preguntaran porque Papas innumerables han
profesado que hay solo un bautismo, y ni solo uno de ellos se preocupó decirnos
de los llamados “otros dos”?
El Credo Atanasiano es uno de los Credos
más importantes de la Fe Católica.
Contiene un sumario bello de la creencia de un Católico en la Trinidad y
la Encarnación, cuales son los dos dogmas fundamentales del Cristianismo. Antes de los cambios de 1971 en la Liturgia,
el Credo Atanasiano, compuesto de 40 declaraciónes rítmicas, habia sido usado
en el Oficio de Dominica por más que mil años.
El Credo Atanasiano propone la necesidad de creer la Fe Católica para la
salvación. Termina con las palabras:
“Esta es la Fe Católica. Él que no la
crea verdadera y firmemente, no puede salvarse.” El Credo Atanasiano fue compuesto por el
grande San Atanasio mismo, como el Concilio de Florencia confirma.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Ses. 8, 22 Nov.
1439, ex cathedra:
“Sexto, ofrecemos a los enviados esa regla compendiosa de la fe
compuesta del más bendito Atanasio, que es la siguiente:
“Todo él que desee
salvarse debe, ante todo, guardar la fe Católica; pues, a menos que una persona
guarde esta fe entera e inviolada, sin duda alguna se perderá para siempre.
– Esta es la fe Católica: adoramos a un solo Dios en la Trinidad, y a la
Trinidad en la unidad; distinguimos entre las personas, mas no dividimos la
sustancia. Porque el Padre es una
persona definida, el Hijo otra y el Espíritu Santo también otra. Con todo, el Padre y el Hijo y el Espíritu
Santo tienen una misma divinidad, igual gloria y coeterna majestad ... y en
esta Trinidad, nada precede, nada viene después; nada es mayor o menor, sino
que las tres personas son coeternas y coiguales la una con la otra, de manera
que, como hemos dicho, adoramos la completa unidad en la Trinidad y la Trinidad
en la unidad. Esto, pues, es lo que
debe creer acerca de la Trinidad quien desee salvarse.
“También es necesario
para la salvación eterna creer fielmente en la Encarnación de nuestro Señor
Jesucristo... el Hijo de Dios, es Dios y hombre... Esta es la fe Católica. Él que no la crea verdadera y firmemente, no
puede salvarse.”[92]
La definición arriba del Credo Atanasiano
del ecuménico Concilio de Florencia signífica que este credo califica como una declaración
de la Cátedra de San Pedro (una declaración ex cathedra). Negar lo que es profesado en el Credo
Atanasiano es dejar de ser Católico. El
Credo declara que todo él que desee salvarse debe guardar la Fe Católica
y creer en la Trinidad y la Encarnación.
Nota la frase, “todo él que desee salvarse” (quicunque vult
salvus esse).
Esta frase es sin duda el producto y
inspiración del Espíritu Santo. Nos dice
que todos que pueden “desear” deben creer en los misterios de la
Trinidad y la Encarnación para salvarse.
Esto no incluye a infantes y ellos menores de la edad de razón, ¡porque
no pueden desear! Infantes son
numerados entre los fieles Católicos, porque reciben el hábito de Fe Católica
en el Sacramento de Bautismo. Pero,
siendo menores de la edad de razón, no pueden hacer ningún acto de fe en los
misterios Católicos de la Trinidad y la Encarnación, un acto que es
absolutamente necesario para la salvación de todos mayores de la edad de razón
(para todos que desean salvarse).
¿No es notable como Dios redactó la enseñanza de este Credo infalible
sobre la necesidad de creer en los misterios de la Trinidad y la Encarnación en
una manera que no incluiría infantes? El
credo, por siguiente, enseña que todos mayores de la edad de razón deben tener
un saber y una creencia en los misterios de la Trinidad y la Encarnación para
salvarse - sin excepción. Este credo,
por siguiente, elimina la teoría de ignorancia invencible
(que alguien mayor de la edad de razón puede salvarse sin saber de Cristo o la
verdadera Fe) y además hace los que la predican incapáces de profesar este
credo con veracidad.
Y el hecho que nadie que desee
salvarse puede ser salvo sin un saber y una creencia en los misterios de la
Trinidad y la Encarnación es la razón porque el Santo Oficio bajo del Papa
Clemente XI respondió que un misionero debe, antes del bautismo, explicar estos
misterios absolutamente necesarios a un adulto al borde de la muerte.
Respuesta del Santo Oficio al Obispo de Quebec, 25 Enero 1703:
“Pregunta: Si un ministro es obligado, antes de conferir bautismo
sobre un adulto, a explicarle a él todos los misterios de nuestra fe,
especialmente si esté al borde de la muerte, porque esto posiblemente
perturbaría su mente. O, si es
suficiente, si él que esté al borde de la muerte prometere que cuando recupere
de la enfermedad, tendrá cuidado de instruirse, para que pusiere en práctica lo
que ha sido mandado a él.
“Respuesta: Una promesa no es suficiente, mas un
misionero es obligado a explicar a un adulto, aun uno muriendo que no está
totalmente incapacitado, los misterios de fe que son necesarios por una
necesidad de medio, como son especialmente los misterios de la Trinidad y la
Encarnación.” [93]
Otra pregunta estuvo puesta al mismo tiempo y contestada en la misma
manera.
Respuesta del Santo Oficio al Obispo de
Quebec, 25 Enero 1703:
“Pregunta: Si es posible para un adulto crudo y
ignorante, como puede ser con un bárbaro, recibir el bautismo, si a él fuera
dado sólo un entendimiento de Dios y unos de Sus atributos... aunque no crea
específicamente en Jesucristo.
“Respuesta: Un misionero no
debe bautizar a alguno que no cree específicamente en el Señor Jesucristo, sino
está obligado a instruirle de todas las materias que son necesarias, por una
necesidad de medio, según la capacidad del uno que recibirá el bautismo.”[94]
El
dogma que creencia en la Trinidad y la Encarnación es absolutamente necesaria
para la salvación por todos mayores de la edad de razón es también la enseñanza
de Santo Tomás de Aquino, Papa Benedicto XIV, y Papa San Pío X.
Santo Tomás de Aquino, Summa
Theologica: “Después que gracia
había sido revelada, ambos los eruditos y la gente simple están
obligados a fe explícita en los misterios de Cristo, principalmente
en relación a los que son observados en toda la Iglesia, y proclamados
públicamente, tal como los artículos que refieren a la Encarnación,
de que hemos hablado arriba.”[95]
Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica: “Y por siguiente,
cuando gracia había sido revelada, todos fueron obligados a fe explícita en
el misterio de la Trinidad.”[96]
Papa Benedicto XIV, Cum Religiosi (# 1), 26 Junio 1754:
“No pudimos alegrarse, sin embargo, cuando fue posteriormente
reportado a Nosotros que en el curso de instrucción religiosa antes de
Confesión y Santa Comunión, era encontrado muy frecuentemente que esta gente
estaban ignorantes de los misterios de la fe, aun las materias que deben ser
sabidas por necesidad de medio; consiguientemente estaban
inelegibles para recibir los Sacramentos.”[97]
Papa Benedicto XIV, Cum Religiosi (# 4), 26 Junio 1754:
“Ved que todo ministro haga
cuidadosamente los medidos prescribidos por el santo Concilio de Trento... que
confesores hagan esta parte de su deber cuando alguno se presenta a su tribunal
que no sabe lo que debe por necesidad de medio saber para salvarse...”[98]
Ellos mayores de la edad de razón que
están ignorantes de estos misterios absolutamente necesarios de la Fe Católica
- estos misterios que son una “necesidad de medio” - no pueden ser
numerados entre los elegidos, como Papa San Pío X confirma.
Papa San Pío X, Acerbo Nimis (# 2), 15 Abril 1905:
“Y así que Nuestro
Predecesor, Benedicto XIV, tenía justa causa para escribir: ‘Declaramos que un
gran número de los condenados a eterno castigo sufren ésa eterna calamidad por
causa de ignorancia de esos misterios de fe que deben ser sabidos y
creidos para ser numerado entre los elegidos.’”[99]
Así, que los que creen que la salvación es
posible para ellos que no creen en Cristo y la Trinidad (que es “la Fe
Católica” definida en términos de sus más simples misterios) cambien su
posición y la alineen con dogma Católico.
No hay ningún otro nombre bajo todo el cielo por cual un hombre es
salvo distinto del Señor Jesús (Hechos 4:12). Que cesen de contradecir el Credo Atanasiano
y confiesen que un saber de estos misterios es absolutamente necesario para la
salvación de todos que desean salvarse.
Y que los que creen que Protestantes (i.e., ellos que rechazan la
plenitud de la Fe Católica o uno o más artículos de ella) pueden ser salvos
también cambien su posición heretica y la alineen con este Credo, que declara
que todo él que no preserva esta Fe Católica, sin duda, perecerá
eternamente. Esto signífica que todos
que mueren Protestantes irán al Infierno.
Católicos deben mantener esto firmemente para que ellos mismos pueden
poseer la Fe Católica y profesar este credo con veracidad como hacían nuestros
antepasados Católicos.
Estos misterios esenciales de la Fe
Católica han sido diseminados y enseñados a la mayoría por medio del Credo de
los Apóstoles (que aparece en el Apéndice).
Este credo fundamental incluye las verdades centrales sobre Dios el
Padre, Dios el Hijo (Nuestro Señor Jesucristo – Su concepción, crucifixión,
ascensión, etc.) y Dios el Espíritu Santo.
También contiene una profesión de Fe en las verdades cruciales de la
santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados y
la resurrección del cuerpo.
No Hay Ninguna Salvación para miembros del Islam, Judaísmo o otras
hereticas o cismáticas sectas no Católicas
Hasta este punto hemos visto que es un
dogma infaliblemente definido que todos que mueren no Católicos, incluyendo a
todos judíos, paganos, herejes, cismáticos, etc. no pueden ser salvos. Deben ser convertidos para tener la
salvación. Ahora debemos enfocar
brevemente en más de lo que la Iglesia dice especificamente sobre algunos de
los prominentes religiónes no Católicas, como el Judaísmo, el Islam, y las
sectas Protestantes y cismáticas Orientales.
Esto ilustrará, otra vez, que los que mantienen que miembros de
religiónes no Católicas pueden ser salvos no solamente van contra las solemnes
declaraciónes que ya han sido citadas, sino también las enseñanzas
específicamentes citadas abajo.
ESPECÍFICA
ENSEÑANZA CATÓLICA CONTRA EL JUDAÍSMO
Los judíos practican la Ley Antigua y
rechazan la Divinidad de Cristo y la Trinidad.
La Iglesia enseña el siguiente sobre la cesación de la Ley Antigua y
sobre todos que lo continuan observando:
Papa Eugenio IV, Concilio de
Florencia, 1441, ex cathedra:
“La Santa Romana Iglesia
firmemente cree, profesa y enseña que la materia que pertenece a la ley del
Antiguo Testamento, la ley de Moisés, cuales son divididas en ceremonios, ritos
sagrados, sacrificios, y sacramentos, porque fueron establecidas para
significar algo en el futuro, aunque estaban apropiadas para el culto divino en
ese tiempo, después que la venida de nuestro Señor había sido significado por
ellas, cesaron, y los sacramentos
del Nuevo Testamento empezaron; y que cualquier persona, aunque después de la
pasión, que puso esperanza en estas materias de la ley y se sometió a ellas
como necesarias parar la salvación, como si fe en Cristo no pudiera salvar sin
ellas, pecó mortalmente. Sin embargo no niega que después de la pasión
de Cristo hasta la promulgación del Evangelio podrían ser observadas hasta
fueron creidas no ser en ninguna manera necesarias para la salvación; pero
después de la promulgación del Evangelio asevera
que no pueden ser observadas sin la perdida de salvación eterna. Todos, por siguiente, que después de ese
tiempo [la promulgación del Evangelio] observan circuncisión y el Sábado y los
otros requisitos de la ley, la santa Romana Iglesia declara alienos a la fe
Cristiana y no en lo más minimo dignos de participar en la salvación eterna.”[100]
Papa Benedicto XIV, Ex Quo
Primum (# 61), 1 Marzo 1756:
“La primera consideración
es que las ceremonias de la Ley de Moisés fueron abrogadas por la venida de
Cristo y que ya no pueden ser observadas
sin pecado después de la promulgación del Evangelio.”[101]
Papa Pío XII, Mystici
Corporis Christi (#’s 29-30), 29 Junio 1943: “Y primero de todo, por la
muerte de nuestro Redentor, el Nuevo
Testamento tomó el lugar de la Ley Antigua que había sido abolida… en la
horca de Su muerte Jesús anuló la Ley
con sus decretos [Ef. 2:15]… estableciendo el Nuevo Testamento en Su sangre
derramada por toda la raza humana. ‘En tal medida, entonces,’ dice San León el
Grande, hablando de la Cruz de nuestro Señor, ‘fue efectuada allá una
transferencia de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de
muchos sacrificios a una Víctima, que, cuando nuestro Señor expiró, ese velo
místico que encerró la parte más recóndita
del templo y su secreto sagrado fue rasgado de arriba abajo.’ En la Cruz entonces la Ley Antiguo se murió,
para ser dentro de poco enterrada y portadora de la muerte…”[102]
ESPECÍFICA
ENSEÑANZA CATÓLICA CONTRA EL ISLAM
Papa Eugenio IV, Concilio de
Basel, Sesión 19, 7 Sept. 1434:
“Además, esperamos que con la ayuda de Dios otro beneficio
acumulará a la comunidad Cristiana; porque de esta unión, una vez que está
establecida, hay esperanza que muchos de la
abominable secta de Mahoma fueren convertidos a la fe Católica.”[103]
Papa Calixto III, 1455, “Juro… exalter la verdadera Fe, y extirpar
la diabólica secta del réprobo y infiel
Mahoma [el Islam] en el Este.”[104]
La Iglesia Católica considera el Islam una
“abominable secta.” [Nota: el Concilio
de Basel es considerado ecuménico y aprobado solamente en las primeras 25
sesiónes, como señala La Enciclopedia
Católica en Vol. 4, “Concilios,” pp. 425-426.] Una “abominación” es algo aborrecible en la
vista de Dios; es algo para que Él no tiene ninguna estima ni respeto. El Islam rechaza, entre muchos otros dogmas
de la Fe Católica, la Divinidad de Jesucristo y la Trinidad. Sus seguidores están fuera de la posibilidad
de salvación mientras permanecen Musulmánes.
Papa Clemente V, Concilio de
Vienne, 1311-1312:
“Es un insulto al santo
nombre y una vergüenza para la fe Cristiana que en ciertas partes del
mundo sujetos a príncipes Cristianos en que Sarracenos [i.e., los seguidores
del Islam, también llamados Musulmánes] viven, a veces apartados, a veces
entremezclados con Cristianos, los sacerdotes Sarracenos, comúnmente llamados
Zabazala, en sus templos o mezquitas, en los cuales se encuentran los
Sarracenos para adorar el infiel Mahoma,
invocan y encomian su nombre en voz alta diariamente a ciertas horas de un
sitio alto… Hay un lugar, además, donde una vez fue enterrado un cierto
Sarraceno que otros Sarracenos veneran como un santo. Esto
desacredita nuestra fe y da gran escándalo a los fieles. Estas prácticas no pueden ser toleradas sin
desagradar a la divina majestad.
Entonces, con la aprobación del sagrado concilio, prohibimos
estrictamente tales prácticas en lo sucesivo en tierras Cristianas. Les
encarecemos a príncipes Católicos, uno y todos… Deben quitar este atentado
juntos de sus territorios y tener cuidado que sus sujetos lo quitan, para que
así pueden alcanzar la recompensa de felicidad eterna. Deben
prohibir expresamente la invocación pública del sacrílego nombre de Mahoma…
Los que se atreven a portarse de otro modo deben ser castigados por los
príncipes por su irreverencia, en tal manera para que otros pueden ser
disuadidos de tal audacia.”[105]
En tanto que la Iglesia enseña que todos
que se mueren no Católicos son perdidos, tambien enseña que nadie no debe ser
forzado a abrazar el bautismo, porque la creencia es un acto libre de la
voluntad.
Papa León
XIII, Immortale Dei (# 36), 1 Nov.
1885: “Y, de hecho, la Iglesia suele tener cuidado para que nadie sea forzado a
abrazar la fe Católica contra su voluntad, porque, como San Agustín sabiamente
nos recuerda, ‘El hombre no puede creer de otro modo que por su propia
voluntad.’”[106]
La Enseñanza del Concilio de Vienne que príncipes Cristianos deben hacer respetar su
autoridad civil para prohibir la expresión pública de la falsa religión del
Islam muestra otra vez que el Islam es una religión falsa que conduce almas al
Infierno (no al Cielo) y desagrada a Dios.
ESPECÍFICA ENSEÑANZA CATÓLICA
CONTRA SECTAS PROTESTANTES Y CISMÁTICAS
La Iglesia Católica también enseña que
esas personas bautizadas que abrazan sectas hereticas o cismáticas perderán el
alma. Jesús fundó Su Iglesia en San
Pedro, como ya vimos, y declaró que todo él que no oiga la Iglesia sea
considerado como el pagano y publicano (Mateo 18:17). También les ordenó a Sus seguidores que
observen “todas las cosas” que Él ha ordenado (Mateo 28:20). Las sectas cismáticas Orientales (como los
“Ortodoxos”) y las sectas Protestantes son movimientos escindidos que se han
separado de la Iglesia Católica. Por
separarse de la una Iglesia de Cristo, se salen de la vía de salvación y entran
por la vía de perdición.
Estas sectas obstinadamente y con
pertinacia rechazan uno o más de los dogmas que Cristo claramente instituyó,
como el Papado (Mateo 16; Juan 21; etc.), Confesión (Juan 20:23), la Eucaristía
(Juan 6:54), y otros dogmas de la Fe Católica.
Para ser salvo alguno debe asentir a todas las cosas que la Iglesia
Católica, fundado en la Escritura y la Tradición, ha definido infaliblemente
como dogmas de la Fe.
Abajo hay solamente unos de los dogmas infalibles de la Fe Católica
rechazados por Protestantes y (en el caso del Papado) por los “Ortodoxos”
Orientales. La Iglesia “anatemiza” (una
forma severa de excomulgación) a todos que obstinadamente aseveran el contrario
de sus definiciónes dogmáticas.
“Para entender la
palabra anatema… debemos volver primero al verdadero significado de herem de que es el equivalente. Herem
viene de la palabra haram, cortar,
separar, maldecir, y indica lo que está maldicho y condenado para ser cortado o
exterminado, o una persona o una cosa, y en consecuencia, lo que al hombre es
prohibido usar. Esto es el sentido de
anatema en el siguiente pasaje de Deut., vii. 26: ‘Ni trajeses nada del ídolo
en la casa, no sea que seas anatema como ello.
Lo detestares como boñiga, y aborrecieres absolutamente como impuro y
mugriento, porque es una anatema.’”[107]
Por lo tanto, un Protestante o un
“Ortodoxo Oriental” que obstinadamente rechaza estas enseñanzas dogmáticas está
anatemizada y cortado de la Iglesia, fuera de que no hay ninguna salvación. Es muy interesante que, al expedir estos cánones
dogmáticos, la Iglesia dice: “Si alguno dijere… sea anatema [anathema sit]” a diferencia de “Si
alguno dijere… es anatema [anathema est]”. Esta reserva de “sea” da lugar para esos
Católicos que pueden ignorar un dogma particular y seguiría la enseñanza del
canon tan pronto como le fuera presentado a él.
La persona obstinada, empero, que contradice deliberadamente la
enseñanza dogmática de la Iglesia recibe toda la fuerza de la condenación
automática.
El punto aquí es que si alguno podría
rechazar estos dogmas y sin embargo salvarse, entonces estas definiciónes infalibles y sus anatemas adjuntas no
tendrían ningún significado, valor ni fuerza. Pero sí tienen significado, valor y fuerza –
son enseñanzas infalibles protegidas por Jesucristo. Entonces, todos que rechazan estos dogmas
están anatemizados y en vía de condenación.
Papa Pío XI, Rerum omnium
perturbationem (# 4), 2 Enero 1923: “El santo no fue nadie menor que
Francisco de Sales… parecía haber sido
enviado especialmente de Dios para contender contra las herejías engendradas
por la Reforma [Protestante]. Está
en estas herejías que descubrimos los comienzos de esa apostasía de la
humanidad de la Iglesia, de que los efectos tristes y desastrosos están
deplorados, aún a la presente hora, por toda mente buena.”[108]
Papa Julio III, Concilio de
Trento, Sesión 13, Can. 1 sobre la Eucaristía, ex cathedra:
“Si alguno negare que en el
sacramento de la más santa Eucaristía hay verdaderamente, realmente, y sustancialmente
contenida el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y divinidad de
nuestro Señor Jesucristo, y por siguiente el Cristo entero, sino dijere que Él
está en ella como por signa o figura, o fuerza, sea anatema.”[109]
Papa Julio III, Concilio de
Trento, Sesión 14, Canon 3 sobre el Sacramento de Penitencia: “Si alguno
dijere que las palabras del Señor Salvador: ‘Recibid el Espíritu Santo; a los
que remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes los retuviereis,
serán retenidos’ [Juan 20:22 f.], no
deben ser entendidas del poder de perdonar y retener pecados en el sacramento
de penitencia… sea anatema.”[110]
Papa Julio III, Concilio de
Trento, Sesión 14, sobre Extremaunción y Penitencia:
“Estas son las cosas que este sagrado ecuménico sínodo profesa y
enseña sobre los sacramentos de
penitencia y extremaunción, y las propone para ser creidas y mantenidas por
todos los fieles de Cristo. Además, los
siguientes cánones, dice él, deben ser observados inviolados, y condena y anatemiza para siempre a todos
que aseveren el contrario.”[111]
Papa Pablo III, Concilio de
Trento, Sesión 6, Cap. 16, ex
cathedra:
“Después de esta
Católica doctrina de justificación – que, a menos que acepte fielmente y
firmemente, ninguno puede ser justificado – pareció bien al santo Sínodo
añadir estos cánones, para que todos pueden saber, no solamente lo que deben
mantener y seguir, sino también lo que deben rechazar y evitar.”[112]
Papa Pío IX, Primero
Concilio Vaticano, 1870, Ses. 4, Cap. 3, ex cathedra: “… todos los
fieles de Cristo deben creer que la Sede Apostólica y el Pontífice Romano
tienen primacía sobre todo mundo, y que el Pontífice de Roma mismo es el
sucesor del bendito Pedro, el jefe de los apóstoles, y es el verdadero vicario
de Cristo y cabeza de la Iglesia entera… Además enseñamos y declaramos que
la Iglesia Romana, por la disposición del Señor, tiene la soberanía de poder
ordinario sobre todas otras… Esta es la
doctrina de verdad Católica de que ninguno puede desviarse y guardar su fe y
salvación.”[113]
SOBRE LOS BAUTIZADOS CON VALIDEZ COMO
INFANTES POR MIEMBROS DE SECTAS NO CATÓLICAS
La Iglesia Católica siempre ha enseñado
que cualquier persona (incluyendo a un seglar o no Católico) puede bautizar con
validez si observe la materia y forma correcta y si tenga la intención de hacer
lo que la Iglesia hace.
Papa Eugenio IV, Concilio de
Florencia, “Exultate Deo,” 1439: “En caso de necesidad, sin embargo, no
sólo un sacerdote o diácono, sino aun un laico o laica, sí aun un pagano y un
hereje pueden bautizar, con tal que preserve la forma de la Iglesia y tenga la
intención de hacer lo que la Iglesia hace.”[114]
La Iglesia siempre ha enseñado que
infantes bautizados en iglesias hereticas y cismáticas son hechos Católicos,
miembros de la Iglesia y subjetos del Pontífice Romano, aun si la gente que les
bautizaron son herejes que están fuera de la Iglesia Católica. Esto es porque el infante, siendo menor de la
edad de razón, no puede ser un hereje o cismático. No puede tener un impedimento que impediría
el Bautismo de hacerle miembro de la Iglesia.
Papa Pablo III, Concilio de
Trento, Ses. 7, Can. 13 del Sacramento de Bautismo:
“Si alguno dijere que
infantes, porque no tiene fe real, después
de haber recibido bautismo no deben ser numerados entre los fieles… sea
anatema.”[115]
Esto signífica que todos infantes
bautizados en cualquier parte, aun los bautizados en hereticas iglesias no
Católicas por ministros hereticos, son hechos miembros de la Iglesia
Católcia. También son hechos sujetos al
Pontífice Romano (si hay uno), como vimos antes en la enseñanza del Papa León
XIII. Pues, ¿en que punto llega a ser no
Católico este infante bautizado Católico – cortando su afiliación a la Iglesia
y sujeción al Pontífice Romano? Después
que el infante bautizado logra la edad de razón, se hace un hereje o cismático
y corta su afiliación a la Iglesia y corta subjeción al Pontífice Romano cuando obstinadamente rechaza cualquier
enseñanza de la Iglesia Católica o pierde Fe en los misterios esenciales de la
Trinidad y Encarnación.
Papa Clemente VI, Super quibusdam,
20 Sept. 1351: “… Preguntamos: En primér
lugar si vosotros y la Iglesia de los Armenios que vos obedece, creeis que todos
que en bautismo han recibido la misma fe Católica, y después se han retirado y
se retirarán en el futuro de la comunión de esta misma Iglesia Romana, la
cual sola una es Católica, son cismáticos y hereticos, si permanezcan
obstinadamente separados de la fe de esta Iglesia Romana. En el segundo lugar, preguntamos si
vosotros y los Armenios obedientes a vos creeis que ningún hombre de los
caminantes fuera de la fe de esta Iglesia, y fuera de la obediencia del Papa de
Roma, puede por fin ser salvo.”[116]
Pues, se debe ser claro sobre estos
puntos: 1) Todos los sin bautizar (Judíos, Musulmánes, paganos, etc.) deben
entrar en la Iglesia Católica por recibir Bautismo y la Fe Católica o serán
perdidos todos. 2) Entre los bautizados como infantes, son
hechos Católicos, miembros de la Iglesia y sujetos del Pontífice Romano por
Bautismo. Cortan esta calidad de miembro
(que ya poseen) solamente cuando
rechazan obstinadamente cualquier dogma Católico o creen algo contrario a los
misterios esenciales de la Trinidad y la Encarnación. En la enseñanza del Papa Clemente VI arriba,
vemos este segundo punto claramente enseñado: todos que reciben la Fe Católica
en Bautismo pierden esa Fe y se hacen cismáticos y hereticos si lleguen a ser
“obstinadamente separados de la fe de esta Iglesia Romana.”
El hecho es que todos Protestantes que
rechazan la Iglesia Católica o sus dogmas sobre los sacramentos, el Papado,
etc. se han separado obstinadamente de la Fe de la Iglesia Romana y por
siguiente han cortado su afiliación a la Iglesia de Cristo. La misma es verdad con los “Ortodoxos
Orientales” que obstinadamente rechazan dogmas sobre el Papado y Infalibilidad
Papal. Deben ser convertidos a la Fe
Católica para la salvación.
14. Bautismo de Sangre y
Bautismo de Deseo – Tradiciónes Erradas de Hombre
En este documento, he mostrado que la
Iglesia Católica enseña infaliblemente que el Sacramento de Bautismo es
necesario para la salvación. También he
mostrado que es sólo por recibir el Sacramento de Bautismo que uno es
incorporado en la Iglesia Católica, fuera de que no hay ninguna salvación. Yo también he mostrado que la Iglesia
Católica enseña infaliblemente que las palabras de Jesucristo en San Juan 3:5 –
Amen, amen te digo, sino un hombre renaciere de agua y el Espíritu Santo, él
no puede entrar al reino de Dios – deben ser entendidas literalmente: según
están escritas. Esta es la infalible
enseñanza de la Iglesia y excluye toda posibilidad de salvación sin ser
renacido de agua y el Espíritu Santo.
Sin embargo, por toda la historia de la Iglesia, muchos han creido en
las teorías llamadas bautismo de deseo y bautismo de sangre: que el deseo del
Sacramento de Bautismo o el martirio por la fe suple por la falta de ser
renacido de agua y el Espíritu Santo. Los
que creen en bautismo de sangre y bautismo de deseo plantean ciertas objeciónes
contra la absoluta necesidad de recibir el Sacramento de Bautismo para la
salvación. Pues, para estar completo,
voy a responder a todas las objeciónes principales hechas por propugnadores de
bautismo de deseo y sangre; y durante del proceso, daré un resúmen de la
historia de los errores de bautismo de deseo y bautismo de sangre. Al hacerlo, demostraré que ni bautismo de
sangre ni bautismo de deseo es una enseñanza de la Iglesia Católica Romana.
LOS PADRES ESTÁN UNÁNIME
DESDE EL PRINCIPIO
En el primér milenio de la Iglesia vivían
cientos de santos que se llaman “Padres de la Iglesia.” Tixeront, en su Manual de Patrología,
lista más que quinientos cuyos nombres y escritos han venido a nosotros.[117] Los Padres (o eminentes escritores antiguos
Cristianos Católicos) están unánime desde el principio que nadie entra al cielo
ni es libertado de pecado original sin bautismo de agua.
En la
carta de Bárnaba, fechada tan antiguamente como 70 A.D., leemos:
“... descendemos en el agua llenos de pecados y ensucios,
y subimos conteniendo fruto en nuestro corazón...”[118]
En 140
A.D., el Padre de la Iglesia antigua Hermas cita a Jesús en Juan 3:5, y
escribe:
“Ellos necesitaban subir a través del agua, para que se
hicieran vivos; porque no podrían de otro modo entrar en el reino de Dios.”[119]
Esta declaración es obviamente una
paráfrasis de Juan 3:5, y así demuestra que desde el justo principio de la era
apostólica era afirmado y enseñado por los padres que nadie entra al cielo sin
ser renacido de agua y el Espíritu basado específicamente sobre la
declaración de Nuestro Señor Jesucristo en Juan 3:5.
En 155
A.D., San Justín el Mártir escribe:
“... están conducidos por nos a un lugar donda hay agua; y allí
son renacidos en el mismo tipo de renacimiento en que nosotros mismos fueron
renacidos... en el nombre de Dios... reciben el lavado de agua. Porque Cristo dijo, ‘Sino seáis
renacidos, no entrareis al reino del cielo.’ La razón de hacer esto hemos aprendido de los
apóstoles.”[120]
Nota que San Justín Mártir, como Hermas,
también cita las palabras de Jesús en Juan 3:5, y basado en las palabras de
Cristo enseña que es de tradición apostólica que absolutamente nadie puede
entrar al cielo sin ser renacido de agua y el Espíritu en el Sacramento de
Bautismo.
En su
diálogo con Trypho el Judío, también fechado 155 A.D., San Justín Mártir
además escribe:
“... apresúrate de aprender en que manera remisión de pecados y
una esperanza de la herencia... sean tuyas.
No hay ninguna otra manera que esto: reconoce a Cristo, lávate
en el lavado anunciado por Isaías [Bautismo]...”[121]
En 180
A.D., San Ireneo escribe:
“... dando a los discipulos el poder de regenerar en Dios, Él les
dijó: ‘Id, y doctrinad a todas naciónes, bautizándolas...’ Como trigo seco sin humedad no puede formar
una masa o una hogaza, así también, nosotros que somos muchos no podemos
hacernos uno en Cristo Jesús, sin el agua del cielo... Nuestros
cuerpos logran la unidad por el lavado... nuestras almas, empero, por el
Espíritu. Ambos, entonces, son
necesarios.”[122]
Aquí vemos otra vez una clara enunciación
de la constante y apostólica Tradición que nadie es salvo sin el Sacramento de
Bautismo, de no menos que el grande padre apostólico San Ireneo en el 2do
siglo. San Ireneo conocía a San
Polycarpo y San Polycarpo conocía al Apóstol Juan mismo.
En 181
A.D., San Teófilo continua la Tradición:
“... esas
cosas que fueron creadas de los aguas fueron bendecidas de Dios, para que esto
tambien sea un signo que hombres en un futuro tiempo recibieren
arrepentimiento y remisión de pecados por agua y el lavado de regeneración...”[123]
En 203 A.D., Tertuliano escribe:
“... es de hecho prescribido que nadie puede alcanzar la salvación
sin Bautismo, especialmente en vista de ésa declaración del Señor, quien dice: ‘Sino
un hombre renaciere de agua, él no tendrá vida’ [Juan 3:5]...”[124]
Nota como Tertuliano afirma la misma
Tradición apostólica que nadie es salvo sin Bautismo de agua, basado en las
palabras de Jesús Mismo.
Tertuliano
escribe además en 203 A.D.:
“Un tratado de nuestro sacramento de agua, por cual los pecados de
nuestra anterior ceguera están quitados lavando ... ni podemos ser salvos
en otra manera, excepto por permanecer permanentemente en el agua.”[125]
Bautismo también ha sido llamado desde
tiempos apostólicos el Sello, el Signo, y la Iluminación; porque sin este
Sello, Signo, o Iluminación nadie es perdonado de pecado original ni sellado
como miembro de Jesucristo.
“... él que nos confirma con vos en Cristo, y que nos ungió, es
Dios; Él cual también nos ha sellado, y dado la prenda del
Espíritu en nuestros corazónes.” (2 Cor. 1:21-22)
Tan temprano que 140 A.D., Hermas
ya había enseñado esta verdad – que Bautismo es el Sello – que fue entregada
por los Apóstoles de Jesucristo.
Hermas, 140 A.D.: “... antes que un hombre lleva el nombre del
Hijo de Dios, él es muerto. Pero
cuando recibe el sello, pone al lado la mortalidad y otra vez recibe la
vida. El sello, por siguiente, es el
agua. Ellos van abajo en el agua
muertos, y salen vivos.”[126]
En la obra
famosa titulada La Segunda Epístola de
Clemente a los Corintios, 120-170 A.D., leemos:
“Porque de los que no han
retenido el sello de bautismo él dice: ‘Su gusano no morirá, y su fuego no
será extinguido.’”[127]
San Efraim, c. 350. A.D.: “... somos ungidos en Bautismo, por
cual llevamos Su sello.”[128]
San Gregorio de Nisa, c. 380 A.D.: “¡Apresúrense, O ovejas, hacia el
signo de la cruz y el Sello [Bautismo] que os salvará de vuestra miseria!”[129]
San
Clemente de Alexandrina, 202 A.D.:
“Cuando somos bautizados, somos iluminados. Siendo iluminados, somos adoptados como
hijos... Esta obra es variosamente llamada gracia, iluminación, perfección,
lavado. Es un lavado por cual somos
limpiados de pecados...”[130]
Orígenes, 244 A.D.:
“La Iglesia recibió de los Apóstoles la tradición de dar bautismo
aun a infantes... hay en todos las manchas innatas de pecado, que deben
ser quitadas lavando por agua y el Espíritu.”[131]
San
Aphraates, el más antiguo de los Padres Syrianos, escribe en 336 A.D.:
“Esto, entonces, es fe: que un hombre cree en Dios ... Su Espíritu
... Su Cristo ... También, que un hombre cree en la resurrección de los
muertos; y además, que cree en el Sacramento de Bautismo. Esta es la creencia de la Iglesia de Dios.”[132]
El mismo
Padre Syriano además escribe:
“Porque de bautismo recibimos el Espíritu de Cristo... Porque
el Espíritu es ausente de todos nacidos de la carne, hasta vienen al agua de
renacimiento.”[133]
Aquí vemos en los escritos de San
Aphraates la misma enseñanza de Tradición sobre la necesidad absoluta de
bautismo de agua para la salvación basado en las palabras de Cristo en Juan
3:5.
San Cirilo
de Jerusalén, 350 A.D.:
“Él dice, ‘Sino un hombre renaciere’ – y añade las palabras
‘de agua y el Espíritu’ – no puede entrar al Reino de Dios... si
un hombre sea virtuoso en sus hechos, pero no recibe el sello por medio
del agua, ¿entrará él en el reino del cielo?
Una palabra audaz, pero no mía; porque es Jesús que la ha
declarado.”[134]
Vemos que San Cirilo continua la Tradición
apostólica que ninguno entra en el cielo sin ser renacido de agua y el
Espíritu, basado otra vez sobre un entendimiento absoluto de las mismas
palabras de Nuestro Señor en Juan 3:5.
San
Basilio el Grande, c. 355 A.D.:
“Como es que somos Cristianos?
Por fe, todos responderán. Como
somos salvos? Por ser renacidos en la
gracia de bautismo... Porque es la misma pérdida para alguno salir de esta
vida sin bautizar, que recibir ése bautismo de que una cosa de lo que ha sido
trasmitido ha sido omitida.”[135]
San
Gregorio de Elvira, 360 A.D.:
“Cristo se llama Red, porque por Él y en Él los diversos
multitudos de gentes están recogidos del mar del mundo, por el agua de
Bautismo y a la Iglesia, donde está hecha una distinción entre los
buenos y los malos.”[136]
San Efraim, 366 A.D.:
“Esto la Más Santa Iglesia Católica profesa. En esta misma Santa Trinidad Ella
bautiza a la vida eterna.”[137]
Papa San Damaso, 382 A.D.:
“Esta, pues, es la salvación de Cristianos: que
creyendo en la Trinidad, eso es, en el Padre, y en el Hijo y en el Espíritu
Santo, y bautizados en ella...”[138]
San Ambrosio, 387 A.D.:
“... nadie asciende al reino del cielo excepto por el
Sacramento de Bautismo.”[139]
San Ambrosio, 387 A.D.:
“‘Sino un hombre renaciere de agua y el Espíritu, él no puede
entrar al reino de Dios.’ Nadie es
exceptuado: ni el infante, ni el uno prevenido por alguna necesidad.”[140]
San Ambrosio, De mysteriis, 390-391 A.D.:
“Habéis leido, empero, que los tres testigos en Bautismo son uno:
agua, sangre, y el espíritu; y si quiteis cualquier uno de estos, el Sacramento
de Bautismo no es válido. ¿Porque que es
agua sin la cruz de Cristo? Un elemento
común sin cualquier efecto sacramental. Ni
por otra parte hay ningún misterio de regeneración sin agua: porque ‘sino un
hombre renaciere de agua y del Espíritu, él no puede entrar al reino de Dios.’
[Juan 3:5] Aun un catecumeno
cree en la cruz del Señor Jesús, con la cual también es signado; pero, sino sea
bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, no
puede recibir la remisión de pecados ni ser recipiente del regalo de
gracia espiritual.”[141]
San Juan Crisóstomo, 392 A.D.:
“¡Llorad por los incrédulos; llorad por los que no difieren nada
de ellos, los que salen sin iluminación, sin el sello! ... Están fuera
de la ciudad real... con los condenados.
‘Amen, te digo, si alguno no es nacido de agua y el Espíritu, él no
entrará al reino del cielo.’”[142]
San Agustín, 395 A.D.:
“... Dios no perdona pecados excepto a los bautizados.”[143]
Papa San Inocente, 414 A.D.:
“Pero lo que Tu Fraternidad asevera que
los Pelagianos predican, que aun sin la gracia de Bautismo infantes pueden
recibir los premios de vida eterna, es muy idiota.”[144]
Papa San Gregorio el Grande, c. 590 A.D.:
“Remisión de pecado es conferido a nosotros sólo por el bautismo
de Cristo.”[145]
Teofiláctus, Patriarco de Bulgaria, c. 800 A.D.:
“El que creyere y fuere bautizado,
será salvo. No es suficiente
creer; él que cree, y ya no es bautizado, sino está sólo un catecumeno, ya no ha
adquirido completamente la salvación.”[146]
Muchos otros pasajes podrían ser citados
de los padres, pero es un hecho que los Padres de la Iglesia están unánime
desde el principio de la era apostólica que absolutamente nadie puede ser salvo
sin recibir el Sacramento de Bautismo, basado en las palabras de Jesucristo en
Juan 3:5. El eminente Erudito Patrístico
P. Guillelmo Jurgens, quien literalmente ha leido miles de textos de los
padres, fue forzado a confesar la
siguiente (aunque él cree en bautismo de deseo) en su colección de tres volúmenes
sobre los Padres.
P. Guillelmo Jurgens: “Si no fuera una tradición constante
en los Padres que el mensaje Evangélico que ‘Sino un hombre renaciere de
agua y el Espíritu Santo, él no puede entrar al reino de Dios’ debe ser
entendido absoluto, sería fácil decir que Nuestro Salvador simplemente no
estimó pertinente mencionar las obvias excepciónes de ignorancia invencible y
imposibilidad física. Pero la
tradición en realidad existe; y probablemente sea encontrado tan
constante para constituir revelación.”[147]
El
eminente erudito P. Jurgens reconoce aquí tres cosas importantes:
1) Los Padres están constantes
en su enseñanza que Juan 3:5 es absoluto sin excepciónes; eso es, absolutamente
nadie entra al cielo sin ser renacido de agua y el Espíritu;
2) Los Padres están tan
constantes sobre este punto que probablemente constituye revelación divina, sin
aun considerar la infalible enseñanza de los Papas;
3) La enseñanza constante
de los Padres que todos deben recibir bautismo de agua para salvación en luz de
Juan 3:5 excluye excepciónes por los casos de “ignorancia invencible” y
“imposibilidad física.”
Y basado en esta verdad, declarada por
Jesús en el Evangelio (Juan 3:5), trasmitida por los Apóstoles y enseñada por
los padres, la Iglesia Católica ha definido infaliblemente como dogma (como ya
hemos visto) que absolutamente nadie entra al cielo sin el Sacramento de
Bautismo.
Papa Pablo III, El Concilio de Trento, Canon 5 sobre el
Sacramento de Bautismo, ex cathedra: “Si alguno dijere que
bautismo es opcional, eso es, no necesario para la salvación (Juan 3:5): sea
anatema.”[148]
Pero,
como en muchas otras cuestiónes, todos los padres no permanecían consistentes
con sus propias afirmaciónes de la necesidad absoluta de bautismo de agua para
la salvación.
TODOS LOS PADRES NO PERMANECÍAN CONSISTENTES
CON SUS PROPIAS AFIRMACIÓNES
A pesar del hecho que hay una tradición
constante desde el principio que absolutamente nadie es salvo sin bautismo de
agua, todos los padres no siempre permanecían consistentes con sus proprias
afirmaciónes sobre este punto. Y eso
es donde encontramos las teorías de “bautismo de sangre” y “bautismo de deseo,”
cada cual será tratada a su vez. Pero
debe ser entendido que los padres de la Iglesia estaban equivocados y
inconsistentes con su propia enseñanza y la Tradición apostólica sobre muchos
puntos – porque eran hombres falibles que cometían muchas faltas.
P. Guillelmo Jurgens: “... debemos acentuar que un texto
patrístico particular [una declaración particular de un padre] nunca debe ser
entendido como una ‘prueba’ de una doctrina particular. Dogmas no son ‘probados’ por declaraciónes
patristicas, sino por los infalibles instrumentos enseñadores de la Iglesia. El valor de los Padres y escritores es esto:
que en conjunto [eso es, en total], demuestran lo que la Iglesia cree y enseña;
y otra vez, en conjunto, [eso es, en total], rinden testimonio al contenido de
Tradición, la misma Tradición que es un vehículo de revelación.”[149]
Los padres de la Iglesia sólo están un
testimonio definitivo a la Tradición cuando expresan un punto mantenido universalmente
y constantemente o cuando expresan algo que está de acuerdo con dogma definido. Mirados individualmente o aun en
multiplicidad, pueden estar totalmente equivocados y aun peligrosos. San Basilio el Grande dijo que el Espíritu
Santo es segundo al Hijo de Dios en orden y dignidad, en un horrible y aun
herético intento de explicar la Santa Trinidad.
San Basilio (363): “El Hijo no es, sin embargo, secundo al Padre
en natura, porque la Divinidad es una en cada uno de ellos, y claramente,
también, en el Espíritu Santo, aun si en orden y dignidad Él es segundo al
Hijo (¡sí, esto concedemos!), aunque no en tal manera, es claro, que Él
fuera de otra natura.”[150]
Cuando San Basilio dice arriba que la
Divinidad es Una en Padre, Hijo, y Espíritu Santo, está afirmando correctamente
la Tradición universal y apostólica.
Pero cuando dice que el Espíritu Santo es segundo en dignidad al
Hijo deja de permanecer consistente con esta Tradición y cae en error (herejía
material, de hecho). Y los padres
hicieron innumerables errores intentando defender o articular la Fe.
San Agustín escribió un entero libro de
correcciónes. San Fulgencio y una
multitud de otros, incluyendo a San Agustín, mantenían que fue cierto que
infantes que mueren sin bautismo descienden a los fuegos del infierno,
una posición luego condenada por el Papa Pío VI. Como Papa Pío VI confirmó, infantes sin
bautizar van al infierno, pero a un lugar en el infierno donde no hay fuego.[151]
Pero San Agustín era tan franco en favor
de este error que llegó a ser la común y basicamente indesafiada enseñanza por
más que 500 años, según La Enciclopedia Católica.
La Enciclopedia Católica, Vol. 9, “Limbo,” p. 257: “Sobre la
cuestión especial, sin embargo, del castigo de pecado original después de la
muerte, San Anselmo era unido con San Agustín al mantener que infantes sin
bautizar comparten los positivos sufrimientos de los condenados; y Abelardo era
el primér que rebeló contra la severidad de la tradición Agustina sobre este
punto.”[152]
Esto es porque Católicos no forman conclusiones
definitivas doctrinales de la enseñanza de un padre de la Iglesia o un puñado
de padres; un Católica sigue la infalible enseñanza de la Iglesia proclamada
por los Papas; y un Católico asiente a la enseñanza de los padres de la Iglesia
cuando están de acuerdo universal y constante desde el principio y de
acuerdo con la enseñanza Católica dogmática.
Papa Benedicto XIV, Apostolica (# 6), 26 Junio 1749: “El
juicio de la Iglesia es preferable a el de un Doctor afamado por su
santidad y enseñanza.”[153]
Errores de las Jansenistas, #30: “Cuando alguno encuentre
una doctrina claramente establecida en Agustín, absolutamente puede mantenerla
y enseñarla, desatendiendo toda bula del papa.” – Condenado por Papa
Alexandro VIII[154]
Papa Pío XII, Humani generis (# 21), 12 Agosto 1950: “Este
depósito de fe nuestro Divino Redentor ha dado para interpretación auténtica no
a cada uno de los fieles, no aun a teólogos, sino sólo a la Autoridad Magistral
de la Iglesia.’”[155]
La Iglesia Católica reconoce
infalibilidad en ningún santo, teólogo, o padre de la Iglesia antigua. Es solamente un Papa operando con la
autoridad del Magisterio que es protegido por el Espíritu Santo de enseñar
error sobre fe o moralidad. Pues, cuando
examinamos y mostramos como eclesiásticos han errado sobre los temas de
bautismo de deseo y sangre, esto es 100% consistente con la enseñanza de la
Iglesia, que siempre ha reconocido que cualquier eclesiástico, no importa qué
admirable, puede hacer errores, aun unos significantes. Finalmente, después de tratar de bautismo
de deseo y sangre, citaré a un Papa, quien también es un Padre de la Iglesia
antigua, cuya enseñanza termina todo el debate sobre el asunto. Ya procedo a tratar bautismo de sangre y
bautismo de deseo.
LA TEORÍA DE BAUTISMO DE
SANGRE - UNA TRADICIÓN DE HOMBRE
Un pequeño número de los padres – aproximadamente
8 de un total de cientos – son citados en favor de lo que se llama
“bautismo de sangre,” la idea que un catecúmeno (eso es, uno preparando para
recibir el Bautismo Católico) que derramó su sangre por Cristo podría ser salvo
sin haber recibido Bautismo. Es crucial
notar en el principio que ninguno de los padres consideró a nadie excepto un
catecúmeno como una posible excepción a la necesidad de recibir el Sacramento
de Bautismo; todos condenarían y rechazarían por herética y extraña de la
enseñanza de Cristo la herejía moderna de “ignorancia invencible” salvando
a los que mueren no Católicos. Pues, de
los padres, aproximadamente 8 son citados en favor de bautismo de sangre para
catecúmenos. Y, solo un padre de
cientos, San Agustín, puede ser citado enseñando claramente lo que hoy se llama
“bautismo de deseo”: la idea que un catecúmeno puede ser salvo por su deseo
explícito para el bautismo de agua. Esto
signífica que con la excepción de San Agustín, todos los pocos padres que
creyeron en bautismo de sangre en realidad rechazaron el concepto de bautismo
de deseo. Mira a San Cirilo de
Jerusalén, por ejemplo.
San Cirilo de Jerusalén, 350 A.D.: “Si cualquier hombre no
reciba el bautismo, no recibe la salvación.
La unica excepción es los mártires...”[156]
Aquí vemos que San Cirilo de Jerusalén
creía en bautismo de sangre, pero rechazó bautismo de deseo. San Fulgencio expresó la misma.
San Fulgencio, 523: “Desde ése tiempo en que Nuestro Salvador
dijo: “Si alguno no sea renacido de agua y el Espíritu, él no puede entrar
al reino del cielo,’ nadie puede, sin el sacramento de bautismo, excepto
los que, en la Iglesia Católica, sin Bautismo derraman su sangre por Cristo...”[157]
Aquí vemos que San Fulgencio creía en
bautismo de sangre pero rechazó la idea de bautismo de deseo. Y lo que es irónico y particularmente
deshonesto es que los apologéticos por bautismo de deseo (como los sacerdotes
de la Sociedad de San Pío X) citan estos textos patrísticos (como los dos
arriba) en libros escritos para probar bautismo de deseo, sin señalar a
sus lectores que estos pasajes en realidad niegan bautismo de deseo; porque
podemos ver que San Fulgencio, mientras expresa su creencia en bautismo de
sangre, rechaza bautismo de deseo, solamente admitiendo a mártires por una
posible excepción de la ley de bautismo.
(Que diría San Fulgencio sobre la versión moderna de la herejía de
bautismo de deseo, también enseñada por tales sacerdotes de la SSPX, SSPV,
CMRI, etc. según la cual Judíos, Musulmánes, y paganos pueden ser salvos sin
Bautismo?)
San Fulgencio, De la Remisión de Pecados, 512 A.D.: “Alguno
que está fuera de esta Iglesia, que recibió las llaves del reino del cielo,
está caminando un sendero no al cielo sino al infierno. No se acerca al hogar de vida eterna; más
bien, se apresura al tormento de muerte eterna.”[158]
San Fulgencio, La Regla de Fe, 526 A.D.: “Ten firmissime y
nunca duda en lo más minimo que no sólo todos los paganos sino también todos
los Judíos y todos los herejes y cismáticos que terminen esta presente vida
fuera de la Iglesia Católica ya irán en el fuego eterno preparado para el
diablo y sus angeles.”[159]
Podemos ver que San Fulgencio – como todos
los otros padres – habría condenado severamente a los herejes modernos que
mantienen que los que mueren no Católicos pueden ser salvos.
Pero lo más interesante sobre esto es que en
el mismo documento en que San Fulgencio expresa su error sobre bautismo
de sangre (ya citado), él comete un error diferente y importante.
San Fulgencio, 523: “Ten firmissime y nunca duda en lo más minimo
que no sólo hombres que tienen el uso de razón pero aun infantes que...
salen de este mundo sin el Sacramento de santo Bautismo... serán castigados
en el perdurable tormento de fuego eterno.”[160]
San Fulgencio dice “Ten firmissime y
nunca duda” que infantes que mueren sin bautismo “serán castigados en el
perdurable tormento de fuego eterno.”
Esto es falso. Infantes que
mueren sin bautismo descienden al infierno, pero a un lugar en el infierno
donde no hay fuego (Papa Pío VI, Auctorem Fidei).[161] San Fulgencio así muestra que su opinión en
favor de bautismo de sangre es muy falible por cometer otro error en
el mismo documento. Es muy notable,
de hecho, que en casi toda instancia cuando un padre de la Iglesia o alguien
otro expresa su error sobre bautismo de sangre o bautismo de deseo que la misma
persona comete un otro error importante en la misma obra, como veremos.
Es importante también notar que algunos de
los padres usan el término “bautismo de sangre” para descibir el martirio
Católico de uno ya bautizado, no como un posible remplazo por bautismo de
agua. Esto es el unico uso
legítimo del término.
San Juan Crisóstomo, Panegírico de San Luciano, 4to
Siglo A.D.:
“No sean sorprendidos que llamo martirio un Bautismo; porque aquí
también el Espíritu viene con gran prisa y hay una quita de pecados y una
maravillosa limpieza del alma; y asimismo que los que reciben bautismo están
lavados en agua, también los que están martirizados están lavados en su propia
sangre.”[162]
San Juan aquí está describiendo el
martirio de un sacerdote San Luciano, una persona ya bautizada. No está diciendo que martirio remplace el
bautismo. San Juan Damasceno lo describe
en la misma manera:
San Juan Damasceno:
“Estas cosas eran bién entendidas por nuestros santos y inspirados
padres -- así ellos se esforzaban, después de Santo Bautismo,
para mantenerse... desmanchados. Así
algunos de ellos también proponían recibir otro Bautismo: Quiero decir lo que es por sangre y
martirio.”[163]
Esto es importante porque muchos
deshonestos eruditos hoy (como los sacerdotes de la Sociedad de San Pío X)
tergiversan la enseñanza sobre este punto; ellos citan un pasaje sobre bautismo
de sangre donde San Juan está simplemente hablando de bautismo de sangre como
un martirio Católico para uno ya bautizado, y ellos lo presentan como si la
persona estuviera enseñando que martirio puede remplazar el bautismo – cuando
tal cosa no está dicha en ningún lugar.
Algunos se pregunten porque el término bautismo
de sangre fue usado en absoluto.
Creo que la razón porque el término “bautismo de sangre” fue usado por
unos de los padres era porque Nuestro Señor describió Su sucediendo pasión como
un bautismo en Marco 10:38-39.
[Marco 10:38-39]: “Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que
pedís. ¿Podéis beber del cáliz que yo
bebo, o ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Pero ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les
dijo: De verdad, del cáliz que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que soy
bautizado, seréis bautizados.”
Vemos en el antedicho pasaje que Nuestro
Señor, aunque ya bautizado por San Juan en el Jordán, refiere a un otro
bautismo que Él debería recibir. Esto es
Su martirio en la cruz, no un sustituto por bautismo de agua. Es Su “segundo bautismo,” si quieres, no su
primero. Así, bautismo de sangre es
describido por Nuestro Señor en la misma manera que San Juan Damasceno, no para
significar un sustituto bautismo para una persona sin bautizar, sino más bien
un martirio Católico que remite toda culpa y castigo debido a pecado.
El término bautismo es usado en una
variedad de maneras en las Escrituras y por los Padres de la Iglesia. Los bautismos: de agua, de sangre, del
espíritu, de Moisés, y de fuego son todos términos que han sido utilizado por
Padres de la Iglesia para caracterizar ciertas cosas, pero no necesariamente
para describir que un mártir sin bautizar puede alcanzar la salvación. Lee el versículo de escritura en que el
término bautismo es usado para los antepasados del Antiguo Testamento:
[1 Cor. 10:2-4]: “Y todos en Moisés fueron BAUTIZADOS, en la nube,
y en la mar: Y todos comieron la misma vianda espiritual, Y todos bebieron la
misma bebida espiritual: (y bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la
piedra era Cristo.)”
Creo que este explica porque un número de
padres erraban por creer que bautismo de sangre suple el lugar de
bautismo de agua. Ellos reconocían que
Nuestro Señor referió a Su propio martirio como un bautismo, y ellos concluían
erradamente que martirio por la verdadera fe puede servir para un sustituto por
ser renacido de agua y el Espíritu Santo.
Pero la realidad es que no hay ningunas excepciónes a las palabras de
Nuestro Señor en Juan 3:5, como la infalible enseñanza de la Iglesia Católica
confirma. Ninguno de buena voluntad
que está dispuesto para derramar la sangre por la verdadera fe no sea dejado
sin estos salvadores aguas. No es
nuestra sangre, sino la sangre de Cristo en la Cruz, comunicada a nosotros en
el Sacramento de Bautismo, que nos libera del estado de pecado y nos permite
entrar al reino del cielo (más de esto luego).
Papa Eugenio IV, “Cantate Domino,” Concilio de Florencia, ex
cathedra: “Nadie puede ser salvo, no importa cuanto ha dado en limosnas
y aun si ha derramado sangre por el nombre de Cristo, a menos que haya
perseverado en el seno y la unidad de la Iglesia Católica..”[164]
DOS DE LAS PRIMERAS DECLARACIÓNES SOBRE
BAUTISMO DE SANGRE
De los pocos padres que pueden ser citados
en favor de bautismo de sangre siendo un posible remplazo por Bautismo real,
las dos primeras declaraciónes in defensa de la idea vienen de San Cipriano y
Tertuliano.
San Cipriano, A Jubaianus (254): “Catecúmenos que sufren
martirio antes que han recibido Bautismo con agua no son privados del
Sacramento de Bautismo. Más bien,
están bautizados con el más glorioso y grandissimo Bautismo de Sangre...”[165]
Examinemos este pasaje. Al enseñar bautismo de sangre, nota que San
Cipriano comete un error importante en la misma frase. Dice:
“catecúmenos que sufren
martirio antes que han recibido Bautismo con agua no son privados del
Sacramento de Bautismo.”
Esto es completamente falso, aun del punto
de vista de los propugnadores de bautismo de sangre/deseo. Todos los propugnadores de bautismo de deseo
y sangre facilmente confiesan que ninguno es un sacramento, porque ninguno
confiera el indeleble carácter del Sacramento de Bautismo. Por siguiente, aun los más vigorosos
propugnadores de bautismo de sangre admitirían que la declaración aquí de San
Cipriano es falsa. Pues, en la misma
FRASE en que San Cipriano enseña el error de bautismo de sangre, comete una
falta importante al explicarlo – lo llama “el Sacramento de Bautismo.” ¿Que más prueba es necesaria para demostrar a
los liberales que la enseñanza de padres individuales no es infalible y no
representa la Tradición universal y aun puede ser peligroso, mantenida
obstinadamente? ¿Porqué citan tales
pasajes errados para intentar “enseñar” a los fieles cuando a ellos aun no les
acuerdan?
¡Además, los errores de San Cipriano en
este mismo documento (A Jubaianus) no terminan aquí! En el mismo documento, San Cipriano enseña
que herejes no pueden conferir un bautismo válido.
San Cipriano, A Jubaianus (254): “... respecto de lo que
yo pensaría sobre el asunto del bautismo de herejes... Este bautismo no
podemos considerar válido...”[166]
Esto también es falso, ya que el Concilio
de Trento definió que herejes, si observen las correctas materia y forma,
confieren bautismo válido. ¡Pero San
Cipriano en realidad mantenía que fue de Tradición apostólica que
herejes no podrían conferir un bautismo válido!
Y esta falsa idea fue opuesta por el entonces Papa (San Stéfano) y luego
condenada por la Iglesia Católica.
¡Tanto por la afirmación que la carta de San Cipriano A Jubaianus
es una cierta representación de Tradición apostólica! De hecho, San Cipriano y 30 otros obispos
declararon en un concilio regional en 254 A.D.:
“Nosotros... juzgando y manteniendo por cierto que nadie más
allá del límite [eso es, fuera la Iglesia] puede ser bautizado...”[167]
Esto otra vez prueba el punto: Jesucristo
sólo dió infalibilidad a San Pedro y sus sucesores (los Papas).
“Dijo el Señor: Simón,
Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como trigo: Mas yo
he rogado por ti, que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma
a tus hermanos.” (Lucas 22:31-32)
Jesucristo no les dió fe infalible a
obispos, teólogos o padres de la Iglesia; sólo la dió a Pedro y sus sucesores
cuando hablan de la Cátedra de Pedro o cuando proponen una doctrina a los
fieles por ser creida como divinamente revelada.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, ex cathedra:
“Así que este don de verdad Y UNA FE INFALIBLE FUE DIVINAMENTE
CONFERIDO SOBRE PEDRO Y SUS SUCESORES EN ESTA CÁTEDRA...”[168]
Un otro padre antiguo que es
frecuentemente citado en favor de bautismo de sangre es Tertuliano. La suya es la más antigua declaración
recordada que enseña bautismo de sangre.
Tertuliano, De Bautismo, 203 A.D.: “Si podrían ser lavados
en aqua, ellos necesariamente deben ser por sangre. Esto es el Bautismo que remplaza lo de la
fuente, cuando no ha sido recibido, y lo restaura cuando ha sido perdido.”[169]
Pero ¿sabes qué? En la misma obra en que Tertuliano expresa su
opinión en favor de bautismo de sangre, también comete un error diferente y
importante. ¡Dice que infantes no
deberían ser bautizados hasta que han madurado!
Tertuliano, De Bautismo, 203 A.D.: “Conforme a
circunstancia y disposición y aun edad de la persona individual, puede
ser mejor demorar el bautismo; y especialmente en el caso de niños pequeños...
Que vengan, entonces, mientras maduran...”[170]
Esto se contradice con la universal
Tradición Católica, recibida de los apóstoles, y la siguiente infalible
enseñanza de los Papas, que infantes deben ser bautizados lo antes posible.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, ex cathedra: “Con
respecto de niños... santo bautismo no debe ser demorado...”[171]
Pero más que esto, en la misma obra De
Bautismo, Tertuliano de verdad afirma la enseñanza universal de Tradición
sobre la necesidad absoluta de bautismo de agua, al contrario de la idea de
bautismo de sangre.
Tertuliano, De Bautismo, 203: “... es de hecho
prescribido que nadie puede alcanzar la salvación sin Bautismo, especialmente
en vista de ésa declaración del Señor, quien dice: ‘Sino un hombre renaciere
de agua, él no tendrá vida’ [Juan 3:5]...”[172]
Por lo tanto, los que piensan que bautismo
de sangre es una enseñanza de la Iglesia Católica simplemente porque este error
fue expresado por un pequeño número de padres son simplemente equivocados. Tantos o más padres mantenían que infantes
sin bautizar sufren los fuegos del infierno y que herejes no pueden bautizar
válidamente. La teoría de bautismo de
sangre no fue mantenida universalmente ni constantemente en Tradición Católica
y nunca ha sido enseñada ni mencionada por ningún Papa, ningún Concilio, ni
en ninguna Encíclica Papal.
Una de las más fuertes objeciónes de
propugnadores de bautismo de deseo/sangre es la afirmación que la Iglesia
Católica reconoce a santos que nunca recibieron el Sacramento de Bautismo. La respuesta a esto es que la Iglesia
Católica nunca ha reconocido que hay santos en el cielo sin bautizar. Unos historiadores han escrito relatos
de las vidas de ciertos santos en que estos santos murieron sin bautismo de
agua - por “bautismo de sangre”; pero las afirmaciónes de estos historiadores
no prueban nada.
No toda la información relacionada sobre las
muertes de mártires es exacta. Por
ejemplo, “Según San Ambrosio, Prudentio y Padre Butler, Santa Agnes fue
descabezada. Otros habían dicho que ella
[Santa Inez] fue quemada a la muerte.
Nuestro punto es que no toda la información dada en la narrativa del
martirio es necesariamente exacta, consistente, ni completa.”[173]
Papa San Gelasio, Decreto, 495: “Asimismo los hechos de
los santos mártires... [cuales] con cautela notable no están leidos en la santa
Iglesia Romana... porque los nombres de ellos que los escribieron están
totalmente desconocidos... no sea que se presente una ocasión de burla.”[174]
Papa San Gelasio está diciendo aquí que las
obras y los hechos registrados de los mártires están inciertos. Sus autóres están desconocidos, los relatos
pueden contener errores, y no estaban hasta leidos en la santa Iglesia Romana
para evitar posible escándalo o burla que podrían surgir de algunas
declaraciónes falsas contenidas allí. De
hecho, en su obra La Era de Mártires, el afamado historiador de la
Iglesia Abad José Ricciotti dice: “Por guias tenemos documentos
apropriados. Estos, sin embargo, como ya
hemos visto, son frecuentemente inciertos y nos llevaría completamente fuera
del camino. Especialmente desconfiables
son los Hechos o Pasiónes de mártires.”[175] La infalible enseñanza de la Iglesia
Católica, por otra parte, es absolutamente confiable, y nunca ha enseñado que
almas pueden ser salvas sin el Sacramento de Bautismo por “bautismo de
sangre.” Por lo tanto, en breve, no hay
ninguna prueba que cualquier santo martirizado por la Fe Católica nunca recibió
el Sacramento de Bautismo.
LOS CUARENTA MÁRTIRES DE
SEBASTE
Un ejemplo de como los propugnadores de
bautismo de sangre erran en esta tema es su afirmación que el cuadragésimo
martir de Sebaste fue sin bautizar. Dicen
que fue sin bautizar, pero que se unió con los otros treinta y nueve mártires y
se heló a la muerte por Cristo en el lago.
La realidad es que no hay ninguna prueba que el cuadragésimo martir de
Sebaste fue sin bautizar, cuyo identidad es desconocido. Los relatos del cuento revelan que él “clamó
a gran voz que fue Cristiano,” probablemente porque ya era un Católico bautizado
que estuvo espoleado a martirio por el ejemplo de los otros treinta y
nueve. Además, en la Martirología Romana
bajo la fecha del 9 de Septiembre, leemos:
“En Sabaste en Armenia, San Severiano, un soldado del Emperador
Licinio. Por visitar frecuentemente a
los Cuarenta Mártires en la prisión, fue suspendido en el aire con una
piedra atada a las pies por orden del gubernador Lysias...”[176]
Es cierto que Severiano no fue el
cuadragésimo martir (de la fecha y las circunstancias de su muerte), pero vemos
de este relato que otras personas y soldados podrían visitar a los Cuarenta en
la prisión. Por siguiente, los Cuarenta
Mártires facilmente podrían haber bautizado a algunos soldados que mostraran
interés y compasión con su causa, incluyendo al uno que se juntó a ellos
finalmente (si ya no fuera bautizado).
Así, no hay nada que prueba que el cuadragésimo martir fue sin bautizar,
y sabemos que sí fue de la verdad de nuestra Fe. La misma puede ser dicha en todos los
aproximadamente 20 casos presentados por los propugnadores de bautismo de
sangre.
Papa
Eugenio IV, El Concilio de Florencia, “Exultate Deo,” 22 Nov. 1439, ex
cathedra: “Y porque la muerte entró al universo por el primér hombre, ‘sino
renazcamos de agua y el Espíritu, no podemos,’ como la Verdad dice,
‘entrar al reino del cielo’ [Juan 3:5].
La materia de este sacramento es agua real y natural.”[177]
Citaré al pie de la letra del Hermano
Roberto María, en Padre Feeney y La Verdad Sobre la Salvación (pp. 173-175),
que esclarece parte de la confusión que encierra esta tema:
“Ya examinamos la
evidencia historica presentada por ellos que afirman que ‘bautismo de sangre’
es un sustituto por, aun mejor que, el sacramento de bautismo. Esta evidencia es encontrada en los varios
escritos que han sido trasmitidos a nosotros sobre los siglos como está
recordada en varias martirologías, hechos de los martires, vidas de los santos
y fuentes similares. La información más
concisa sobre los martires está encontrada en martirologías.
“La presente Martirología
Romana es un catálogo de santos honrados por la Iglesia, no sólo los
martirizados por la Fe. Apareció primero
en 1584, y fue derivada de martirologías antiguas que existían en el cuarto
siglo, más que documentos oficiales y inoficiales extraidos de hechos de los
martires fechados del segundo siglo. Ha
sido revisada varios veces desde su primera compilación. Cuando fue designado para revisar los
antiguos relatos, San Roberto Bellarmino mismo tuvo que estar refrenado de
demasiados escépticos supresiónes editoriales.
“Primero, no
fue la intención de los que primeramente reportaron las circunstancias de las
muertes de los martires proveer información de que ‘registros bautismales’
luego podrían ser compilados. Si el
cronicador no hace ninguna mención del Bautismo del mártir, no necesariamente
signífica que nunca fue bautizado. Un buen
ejemplo es San Patricio. Él no fue un
martir, pero su Bautismo nunca fue recordado.
Pero, todavía sabemos positivamente que recibió el sacramento porque fue
un obispo.
“Por siguiente,
aun si un cronicador diga positivamente que un martir no había sido bautizado,
debe ser entendido significar que ‘no fue recordado’ por haber sido
bautizado. En esos tiempos
especialmente, ninguna persona podría esperar saber con certeza que alguien no
había sido bautizado.
“Tercero, si un
cronicador diga que un martir fue ‘bautizado en su propia sangre’, esto no
automaticamente precluya (elimine) recibimiento anterior del sacramento por
agua. Cuando Cristo referió a Su
sucedenda Pasión como un ‘Bautismo’, Él ya había sido bautizado por San Juan en
el Jordán.
“Cuarto,
‘bautismo de sangre’ debe ser entendido como el mejor acto de amor de Dios que
un hombre puede hacer. Dios lo recompensa
con admisión directa al cielo por ellos que ya están bautizados y dentro de la
Iglesia: sin purgatorio -- es una confesión perfecta. Si fuera capáz de sustituir por algún
sacramento, sería el sacramento de Penitencia, porque Penitencia no obliga con
una necesidad de medio, sino de precepto solo.
“En su libro Historia
de la Iglesia, Padre Juan Laux, M.A., escribe:
‘Si él [el Cristiano] fuera destinado a perder la vida, había sido
enseñado que martirio fue un segundo Bautismo, que quitó lavando a toda
mancha, y que el alma del martir fue seguro en admisión inmediata a la
felicidad perfecta del cielo.’
“Quinto, cuando
un martir está llamado un ‘catecúmeno,’ no siempre signífica que ya no estuvo
bautizado. Un catecúmeno era una persona
aprendiendo la Fe, como un estudiante en una clase llamada un catecumenado, bajo
un maestro llamado un catecumenador. Que
estudiantes continuaban en la clase aun después que estuvieron bautizados es
confirmado concluyentemente por estas palabras de San Ambrosio a sus
catecúmenos: “Yo sé muy bien que muchas cosas todavía deben ser explicadas. A vosotros puede aparecer extraño que no os
fue dada una enseñanza completa sobre los sacramentos antes que estuvisteis
bautizados. Sin embargo, la antigua
disciplina de la Iglesia nos prohibe revelar los misterios Cristianos a los no
iniciados. Porque el entero significado
de los sacramentos no puede ser entendido sin la luz que ellos mismos difunden
en sus corazónes.” (De los Misterios y De los Sacramentos, San
Ambrosio)
Aunque los sin bautizar nunca fueron
considerados parte de los fieles hasta fueron bautizados (siempre eran
requeridos salir antes de la Misa de los Fieles), Hno. Roberto María está
ilustrando que algunas personas recién bautizadas, que todavía estaban
recibiendo instrucción, de vez en cuando estaban llamadas “catecúmenos.”
Papa San Silvestre I, Primero Concilio de Nicea, 325 A.D.,
Can. 2: “Porque un catecúmeno necesita tiempo y más probación despues del
bautismo...”[178]
Según la Tradición, la Iglesia no revelaba
ciertas cosas excepto a los iniciados (los bautizados). Así, después que una persona fue bautizado,
él o ella frecuentemente continuaba la instrucción catecumenal, y por siguiente
a veces fue llamada un “catecúmeno.” El
hecho que hay una distinción entre catecúmenos sin bautizar y
catecúmenos bautizados es implícito en la siguiente citación del
Concilio de Braga en 572.
Concilio de Braga, 572, Canon xvii: “Ni la comemoración de
Sacrificio [oblationis] ni el servicio de salmodia [psallendi]
no debe ser empleado por catecúmenos que han muerto sin bautizar.”[179]
Si los describidos como “catecúmenos”
siempre fueran sin bautizar, entonces no sería ninguna necesidad por el
Concilio decir que ni salmodia ni sacrificio no debe ser empleado por
catecúmenos “que han muerto sin bautizar.” Por lo tanto, el hecho que la Martirología
Romana describe a unos pocos Santos como “catecúmenos” no prueba que fueron sin
bautizar, aunque el término “catecúmeno” usualmente signífica sin
bautizar. Además, la Martirología Romana
no es infalible y contiene errores historicos.
Donald Attwater, Un Diccionario Católico, p. 310: “Una
declaración historica en la ‘Martirología’ como tal no tiene ninguna
autoridad... Un número de artículos en la Martirología Romana son
encontrados inaceptables cuando están probados así.”[180]
Dom Prosper Guéranger, uno de los liturgistas más celebrados en la
historia de la Iglesia, corrige ciertos errores en el Breviario Romano:
Dom Prosper Guéranger, El
Año Litúrgico, Vol. 8 (Sts. Tiburtius, etc.), p. 315:
“La solemnidad del 22 de Noviembre, antes precedida por una vigilia,
está notada en el breviario Romano como
el día de su [Santa Cecilia] martirio; es, en realidad, el aniversario de su basílica magnífica en Roma.”[181]
Sigo con la citación de Hno. Roberto
María:
“Sexto, en ésos
días, un Bautismo formal era un ceremonio muy impresionante administrado por el
obispo. Sin embargo, la Iglesia siempre
ha enseñado que, en caso de necesidad, alguna persona de cualquier sexo que ha
cumplido la edad de razón, Católica o no Católica, puede bautizar por usar las
palabras correctas y proponer hacer lo que la Iglesia propone ser hecho por el
sacramento. Por siguiente, en la Iglesia
antigua, Cristianos bautizados y catecúmenos sin bautizar eran instruidos
administrar el sacramento uno a otro, si y cuando fuera necesario, cada vez que
estallaron persecuciónes.
“Sétimo, la
salvación fue hecha posible para nosotros cuando, en la Cruz en Calvario,
Nuestro Señor Jesucristo sacrifició Su Santo Cuerpo y Sangre para expiar
nuestros pecados. Por siguiente, un
hombre es salvo, no por sacrificar su propia sangre humana, sino por el
sacrificio de la Más Preciosa Sangre Divina de Nuestro Santo Salvador.
“Lo digamos otra
manera: En nuestro opinión, la absolutamente cierta remisión de pecado original
y incorporación en Cristo y Su Iglesia están efectuados sólo por el agua a que,
solo, Cristo ha dado ése poder. La
sangre de un hombre no tiene ningún tal poder. Martirio es el mejor acto de amor de Dios que
un hombre puede hacer, pero no puede sustituir por el sacramento de bautismo.”
- fin de citación
No hay ninguna necesidad por examinar
todos los menos de 20 casos individuales de martirios de santos (de
miles) que algunos han dicho que ocurrieron sin bautismo. Por ejemplo, en el caso de Santa Emerentiana
– martirizada mientras oraba públicamente en la tumba de Santa Inés durante de
la persecución de Diocletiano – alguno podría notar que el relato de su
martirio provee una situación que, en si mismo, sugiere que ella ya fue
bautizada; porque no se habría puesto en peligro en tal manera durante la
persecución si no hubiera sido bautizada.
O aun si ella no fue bautizada antes que fue atacada (que es muy
improbable), ciertamente podría haber sido bautizada después del ataque por su
madre quien le acompañó (según los relatos) a la tumba para orar.
Hay tantos relatos que den una impresión
drásticamente diferente y tengan un significado diferente si sólo un pequeño
detalle esté omitido. Hay, por ejemplo,
el caso de San Venantio. A los 15 años,
San Venantio estuvo llevado ante el gubernador durante de la persecución del Emperador
Decius:
“Uno
de los oficiales, de nombre Anastasio, habiendo notado el valor con que él [San
Venantio] sufría sus tormentos, y habiendo visto también un ángel en toga
blanca caminando arriba del humo, y otra vez liberando a Venantio, creyó en Cristo, y junto con su familia
fue bautizado por el sacerdote Porfirio, con quien después mereció recibir
la palma de martirio.”[182]
Este cuento interesante nos muestra, otra vez, como Dios trae bautismo a todos Sus elegidos, pero nota que facilmente podría haber sido entendid